martes, 27 de febrero de 2007

Crónica de Partidos (Por Chinete)

Nuestro, a partir de ahora, Cronista Estrella, el inefable Chinete (Seudónimo del Gran Fat Petete), nos remite su particular visión del último encuentro lúdico del Pelo.


PELO (3) -4 ESQUINAS (2)

Acariciando lo áspero. (Divididos)

Gente seguidora del Pelotillehue F.C. ha pasado otro sábado y otra fecha, y se han conseguido los seis puntos en juego. Aunque parezca mentira que un grupo de demacrados casi treintañeros, a excepción del macabro Soarzo “Sauron” que aumenta más el promedio de edad que tiene este equipo.
El partido puede resumirse en dos partes, primero en la que la escuadra de Cuatro Esquinas con un gordito y un par de chaboncitos con ganas de correr hicieron socavar la férrea defensa pelotillehuense, y la segunda parte después de un buen rato de toqueteo y cascotazos de rancho, el PELO sacó a relucir su gran trabajo de pretemporada y arduo entrenamiento a cargo de Brurer y lo dio vuelta de contragolpe dejando a sus rivales desairados.
A continuación daremos un breve análisis de los perpetradores del 3 a 2:
-Patín: le clavaron dos golazos, no tuvo culpa, así como Bin Laden no bajó las Twins Tower.
-Rolando “Flaco” Galli: antes que nada, estás hecho mierda! Con 24 años y con esa cara. El flaco cumplió, salvo por robarle el gol a Dientaniel.
-Guillón Sanpiterson: tendría que dejar de salir los viernes junto con su compañero en la defensa, el lateral izquierdo, porque se lo notó perdido en la cancha y hasta pareció que le duraba el pedo del asado de la noche anterior.
-Mairan “Pendolino” Delfín: atado hasta 20 mts. antes de la línea del medio campo tuvo que bailar, y como lo hizo, con la fea (ya a esta altura no es para extrañar). Igualmente cumplió. Aprobado.
-Chinete: Sin palabras, casi siempre perdió contra los atacantes rivales, amonestado apenas comenzó el partido por gritarle al juez, desorientado y cansado de reputearse con sus compañeros. El técnico y su ayudante lo sacan en el segundo tiempo después de errar muy fiero un pase que era un buen contraataque. Sin embargo tiene el apoyo de todos sus compañeros, ya que son tres cervezas garantizadas por partido.
-Brurer: corrió, corrió y corrió (al pedo pero corrió) como para demostrar porque es el preparador físico del Drink team, lo más rescatable después de su gran despliegue fue ese llanto en un cruce con un compañero, demasiada sensibilidad. A sacarle la soga que ata a Mairan y ponersela (la soga) para que cuando se manda al ataque vuelva con más celeridad.
-Dientaniel: Le tocó bailar con el más gordo, dicen que lo han visto bailar con más gordas y que le gustaba. El partido se jugó como el quiso, a su ritmo, despelotado y vertiginoso. Tuvo la oportunidad de marcar en varias ocasiones pero el destino y Galli no dejaron que eso sucediera. A llorar a Plottier.
-Richard Mouritas: apático su juego en el primer tiempo, es por eso que el Estu lo saca y pone a alguien con menos despliegue para hacer lo que él no hizo. Creo que tendría que seguir tomando tequila de la boca del Narigón.
-Dieguei: que se puede decir de esta actuación tan destacada en los últimos encuentros a los que no nos tenía acostumbrados, por lo menos hace como cinco años. Mucho despliegue, sutileza y entrega, que no se sabe si es por el trabajo físico hecho con el equipo o como dijo alguien por ahí, dejó de masturbarse antes de jugar.
-Moscho: marcó el gol del primer empate, estuvo absorbido por la marca de la defensa. Después volvió a su lugar, donde se lleva menos la marca de las defensas pero erra menos.
-Ruben “Publicidad de CTI” Lineares: floja actuación la primer parte, en la que entró ya que “el tanque lepongoloshuevossobrelapanza” Gurkariel se lo suspendió por llegar tarde. Sin una ubicación correcta, ya que quedó entre tres o doscientas cincuenta y tres veces en offside, y las veces que llegó hasta la línea de fondo no pudo sacar un tiro al arco ni un pase como la gente. Hizo un gol con una buena definición y un tiro en el palo. Hacer goles era su función.
-Negro Soarzo: impecable tarea, el D.T. y su macabro ayudante le dijeron que encimara a su marcador y repartiera murra para todos lados. Cumplió más de lo que debía.
-Guillén Salas: el mejor de sus partidos, ciento veinte segundos sin mandarse ni una cagada, el único de la defensa.
-Alfredo Villablanca: a diferencia de su compañero de saga cometió un gran error, miren si clavaba ese guascazo como de cinco kilómetros, nos ascendían a la A de una.
-Chucky: entró para darle experiencia, y mucha, estabilidad y tranquilidad al mediocampo, cumplió y se notó a la línea de mediocampistas centrales más estáticos. Mucha murra.-Gurkariel: enchufadisimo, entró a comerse la cancha; la cancha, al defensor, el arquero, el pernil de la noche y una grande de muzzarella. Le puso los huevos en la panza sobre todo después de hacer temblar el arco rival.

domingo, 25 de febrero de 2007

Conociendo a los Perpetradores del Frío

Hoy: Wilhem Salónica (Alias John William Salas, Alias Libro Gordo de Petete ó Libro Gordo ó Gordo Petete, Alias Barney Tijereta, Alias Rotas Cadenas, etc...)
By Chinete©

Nacido en la primavera de 1978 en la floreciente ciudad Sprinquén, Willote comienza una incipiente carrera hacia sus quince minutos de fama.

Con una niñez marcada por la religión, gracias a su concurrencia a un colegio de curas, ya que no lo aceptaron en una escuela de monjas, el joven Willy comienza con una vida llena de excusas, mentiras y chamuyos, usando de sparring al cura del confesionario. También en esta etapa de su vida comenzó con una de sus más oscuras perversiones, que se potencia en un colegio donde todos sus alumnos son hombres, la de mirar y desear genitales masculinos, en especial los de gran tamaño.

Confeso hincha de Boca Jr., comenzó a codearse con el fútbol en el mítico Club San Martín, lugar ideal para seguir con su vicio. Yendo a las prácticas y partidos ansioso porque terminen para irse rápido a las duchas.

Ya en la década del ´90 en plena adolescencia se entrega a pleno más vicios y perdiciones, tales como el alcohol, cigarro, sadismo animal e ingesta de comida chatarra, natural, líquida, sólida, bah! Es decir tood lo que se pueda ingerir. Por estos tiempos su imagen a seguir era la del “Beto Márcico”, es por eso que se lo veía asistir a actividades deportivas con su prominente guata. También se lo veía desperdiciar su juventud, sumido en la inconciencia que le producían el alcohol, la ingesta de sustancias alucinógenas, como el chupeteo de sapos, aserrín con líquido de lampazo, aspirar aspirinetas molidas y mezcladas con bicarbonato de sodio y fumar Particulares 30 con sahumerios de patchuli molido.

A fines del año 96 conoce a Sanpiterson, con quién establece una relación mas que maquiavélica y es también el principio de su relación con el Pelotillehue F.C. Entre ambos disfrutando el éxtasis producido por el alcohol se entregaban enteramente a manoseos y placeres carnales.

Apurado por los comentarios de su sexualidad, se casa a fines del 2003, siguiendo los consejos de Guillón, que para disipar dichos rumores anunció su casamiento una vez terminada la casa, la cuál cada vez le falta más, hecho extraño porque él es un conocedor del tema y siempre se le escapa la tortuga.

Están por escribirse nuevas páginas de su vida, ya formando parte del plantel aurinegro, y esperando reuniones en la que alguno de sus nuevos compañeros se descuide para poder llevar a cabo sus fines fetichistas. Así que amigos, por favor cuidar la colita y la cabecita de su amiguito!

Imagen de Wilhem Salónica obtenida de los archivos de E! Entertainment Television

viernes, 23 de febrero de 2007

Acto de Constricción (2)

Más Vale Tarde que Nunca

Sábado 17 de Febrero de 2.007 en algún recóndito lugar de Cipolletti, que pretende pasar por campo de fútbol.

PAPÁ-PAPÁPAPÁ-PAPAPAPAPAPA-PAPAPÁAA
PAPÁ-PAPÁPAPÁ-PAPAPAPAPAPA-PAPAPÁAA
PAPÁ-PAPÁPAPÁ-PAPAPAPAPAPA-PAPAPÁAA (Ringtone MONOFÓNICO de LAMBADA)
Guillón: “Uh... ese es mi celu...”
Corre cual gracil gacela hacia su bolso y revuelve desesperadamente hasta encontrar su móvil.
Guillón: “Aló...”
Del otro lado del teléfono se escuchan los gritos: “¡A VER! ¡¡¡CÓMO CARAJO ENTRAMOS!!!... ¡¡¡¿CON LÍNEA DE TRES O LÍNEA DE CUATRO?!!!!”
Era la voz inconfundible de GURKARIEL.
Guillón (Con indecisión): “Bueno, este... me parece que... a ver.... ehhhh... ¿Línea de Tres?...”
Gurkariel: “¡OTRA VEZ LA MISMA MIERDA...! SI SON UNO INÚTILES, NO SABEN NI ATARSE LOS BOTINES Y QUIEREN COORDINAR UNA DEFENSA DE TRES... ¡¡¡ESO SÍ QUE NO LO ACECTO!!!”
Guillón (Sosteniendo su teléfono a medio metro del oído por miedo a que se le rompan los tímpanos): “Bueno... bueno... pero vamos a poner cinco en el medio, para compensar y....”
Gurkariel (No lo deja terminar a Guillón): “¡QUÉ HIJUEPUTA! SI NO TENEMOS CINCO MEDIOCAMPISTAS COMO LA GENTE... ES AL PEDO, YO NO PUEDO FALTAR... ¡¡¡ESTO NO ES LO CORRETO!!!”
Guillón (Buscando la cuadratura del círculo o que Gurkariel lo escuche, que es lo mismo): “Pero Gurkita... escuchame, está bien el planteo, a eso le sumamos dos delanteros y así....”
Gurkariel (DESAFORADO): “¡¡¡NO TE PUEDO CREER!!! ES INACECTABLE... AL FINAL CADA UNO HACE LO QUE SE LE CANTA EL FORRO DE LAS PELOTAS... ¡¿NO HABÍAMOS DICHO QUE ÍBAMOS A JUGAR CON SISTEMA 3-5-2?! SI DECIMOS UNA COSA LA TENEMOS QUE HACER... SI DECIMOS QUE JUGAMOS CON 3-5-2, JUGAMOS ASÍ, NO PODEMOS CAMBIAR LO QUE YA DIJIMOS... CUANDO VUELVA DE LA CLÍNICA CORMILLOT VOY A PONER LOS HUEVOS SOBRE LA MESA...” Tu-Tu-Tu-Tu (Esto es el tono de que cortó, por si alguno no se dio cuenta).
Cara de completa confusión de Guillón...
Normen: “¿Quien era Guillón?”
Guillón: “Gurkariel, dice que nos desea suerte...”

Todo el mundo se apresta a iniciar el partido del haraposo Pelotillehue F.C. contra el temible BRUJOS...
Ya se disponen los once titulares... el árbitro consulta a sus colegas y pita para que comience a correr el reloj y la pelota... Moscho se pepara a hacerle un pase a Coco para que la redonda gire... y se pisa el pie derecho, cayendo de bruces sobre la línea de cal del medio campo... La risa de los integrantes del equipo contrario hace suponer que no tendremos una tarde fácil de sobrellevar.
Moscho se incorpora, con el orgullo herido y el cuidado bigote pintado a medias de blanca cal, cual émulo del enorme Charly García... y se va para un costado.

Va Dientaniel a la mitad de la cancha y realiza el saque inicial hacia Coco...
Coco, al recibir el pase de Dientaniel, se queda frenado, da media vuelta la cara y mira al árbitro....
Coco: “Eh!!!, Chabón, no vistes como se adelantaron... no empecemos de temprano... si no tenés huevos para cobrar no vengas...”
Dientaniel (A Coco): “¡¡¡Coco!!! Dejate de joder, no ves que recién empieza el partido...”
Patín (Cincuenta metros más atrás): “¡¡DIENTANIEL!! No empecé a romper las pelota de temprano... loco, siempre hablá vos loco... que te creé que só...”
Normen (Desde un costado): “¡¡¡BUENO PATÍN!!! No te metás, ¿No vés que no sirve para nada? Hay que ser boludo loco... que se creen... todavía no empieza el partido y ya nos estamos peleando... CERRÁ EL PICO...”
Brurer (Otra vez desde el medio): “BUENO, BASTA NORMEN... QUE SE CREYERON... DIJIMOS QUE NO ÍBAMOS A HABLAR, EL BOLUDO ESTE DE DIENTANIEL SIEMPRE IGUAL, Y VOS PATO NO TE METÁS...”
Richardín (Desde el otro lateral en el medio): “CALLATE BRURER... VOS NO PODÉS HABLAR... SI HASTA HACE CINCO MINUTOS ESTABAS CAGANDO POR EL MIEDO QUE TE DABA EL PARTIDO...”
Chinete (Atrás de Richardín): “CERRÁ EL PICO LOCO, SI VOS TAMBIÉN SOS UN CAGÓN... SON TODOS UNOS CAGONES... NADIE PROTESTA NADA, TODOS SE BAJAN LOS PANTALONES...”
Chucky (En el medio del campo): “¡EH! Chinete... no vengás a boconear vos que te la pasás hablando pelotudeces todos los partidos y...”
Guillón (Atrás de Chucky): “Callate vos mamerto, que encima que te hacés el estrella después venís a criticar...”
Dieguei (En ¾ de cancha): “Vos ni te metás Guillón, si sos el primero que después habla huevadas en las reuniones... sos un sorete mal cag...”
Moscho (En el área contraria): “Callate Dieguei, que vos sos un morfón de mierda y encima cada vez que abrís la boca es para decir alguna mariconada...”

El arquero del equipo contrario (dirigiéndose al Moscho): “Che, Viejo ¿Y Uds. a qué carajo vienen acá?”

Claro, ahora todos se preguntan para qué publico este detalle de las pavadas que hablan los fracasados estos... bueno, la verdad es que es bastante aburrido, pero el genio de Guillón (que no tiene límites más allá de su coeficiente intelectual de -43), se dio cuenta que el itinerario de la discusión era el esquema de una jugada perfecta... la patentó, se la vendió a los clubes más importantes del Fútbol Mundial, se hizo multimillonario, fue a un casino clandestino, apostó todo al Tute Cabrero, perdió, se humilló y volvió tan pobre como siempre a comandar las huestes del desengaño.
He aquí la jugada patentada por Guillón a partir de la discusión de sus compañeros:

miércoles, 21 de febrero de 2007

Novedades...

Estimados asiduos concurrentes a este espacio güev, principalmente a los Perpetradores del Frío:

Cumplo en informarles que se ha habilitado una nueva sección denominada "Crónicas de Partidos", allí se volcará la visión particular de diversos cronistas aportantes (Ad Honorem) a este sitio.

Pueden, a partir de ahora, saber de la visión particular de gente interesada en relatar el amargo camino deportivo que transita el nefasto Pelo F.C.

Hay tambien un tutorial, para que se entienda como es el sistema.

Por lo demás, todo aquel que quiera enviar una crónica pude hacerlo remitiendo correo electrónico a pelocapataz@gmail.com

Saludos

lunes, 19 de febrero de 2007

La Perfección...


... Y, no sé que te puedo decir, el Pepe Miguez era un tipo común y corriente. No tenía nada que lo hiciera demasiado especial, por lo menos frente a la mayoría de la gente. Yo lo conocía bien, digamos que llegamos a ser amigos. No de esos amigos de toda la vida, por que lo conocí de grande, pero era ese tipo de personas con las que, simplemente, te sentís cómodo.
La cuestión es que nos conocimos por amistades en común que desembocaron en la formación de un equipito de fútbol ocho que jugaba entre semanas en un torneo organizado por el dueño de un predio de canchas.
El Pepe no era un jugador deslumbrante, era más bien, como en la vida, uno más del montón, y no es que yo sea un fenómeno.
Pero el Pepe, en realidad, tenía una característica que lo distinguía del resto, y que muy pocos de su círculo íntimo conocíamos. El Pepe tenía una especie de poder adivinatorio para el fútbol. No es que fuera un Nostradamus, pero tenía algún tipo de premonición, aunque con características un poco extrañas.
El Pepe Miguez podía soñar las cosas como no iban a pasar. Es decir, el Pepe soñaba con situaciones que después pasaban, pero de otra forma. No sé si me explico, pero era algo raro. El Pepe venía y te decía, “Che, anoche soñé que en el partido de hoy, al minuto 20, Fito agarraba la bocha y le metía un despeje que pasaba la mitad de la cancha, y vos estabas parado al costado derecho, viste y ahí la agarrabas vos, te gambeteabas a uno y le metías flor de zapallazo al arco que la clavabas en el ángulo.” Y a la noche el Fito rechazaba, yo la agarraba y le metía flor de zapallazo que terminaba pasando como a diez metros del arco. Todas cosas así, pero lo que pasa es que el Pepe te la contaba con detalles. Yo ahora no me acuerdo, pero venía y te decía en qué minuto, adonde estabas parado vos, adonde los otros, todo te contaba, pero te la contaba como que fuera a pasar algo bueno, y al final eso nunca ocurría, siempre cambiaba algún detalle. Era como... como si el sueño le mostrara la situación ideal... y bueno, la realidad terminaba siendo una cagada.
El tema es que, al principio, me resultó chistoso, y siempre le preguntaba al Pepe qué había soñado, pero después, con el paso del tiempo ya como que me aburría, porque ya sabía, por contraposición al sueño del Pepe, cuando alguien iba a morfarse un gol hecho, o cuando una jugada que pintaba bien iba a terminar en algo intrascendente, así que después dejé de preguntarle por sus adivinaciones pifiadas... como que le quitaban la gracia a los partidos.
Con el tiempo, hundidos en la rutina de la amistad, ese detalle del Pepe quedó olvidado.
Pero resulta que por esas casualidades de la vida, el torneo pasado hicimos un campañón. La verdad es que los mejores equipos (los que siempre nos dejaban bailando), se habían retirado, así que el torneo menguó un poco su calidad, y nosotros nos encontramos de repente, no te digo entre los más buenos por que sería mucho, sino entre los menos malos y con posibilidades de salir campeones.
Y así fue que llegamos al último partido. Como era por sumatoria de puntos no había una final, pero nosotros necesitábamos ganar si o si para asegurarnos el campeonato. Nos toca justo con uno de los colistas, así que, en los papeles, el trámite tenía que ser sencillo... por supuesto que no lo fue... nos la arreglamos para hacer veinte mil macanas y jugamos un partido horrible, seguro apurados por los nervios propios de gente que nunca antes había estado tan cerca de la gloria deportiva (pequeña gloria, pero gloria al fin).
La cuestión es que debían faltar como veinte segundos para terminar el partido y las cosas estaban uno a uno. Nosotros estábamos todos en el campo de ellos, con la desesperación propia del que sabe que si no aprovecha ahora va a ser nunca jamás. Corríamos como desesperados, todos atrás de la pelota, casi ni sabíamos para donde llevarla. Y el otro equipo, sabiendo que nos cagaba la ilusión parecía encontrarse dispuesto a ejercer esa posibilidad de ser dañino, de no tener compasión. Así que todos metidos en el fondo.
En eso sale la arisca bocha para un costado, el Beto la alcanza a dominar y la tira larga por la línea lateral, corre a buscarla y llega antes que el defensor, sin pensarlo dos veces tira un centro bombeado al área de ellos. La pelota salió un poco alta y con comba para afuera. Pasó las primeras cabezas de defensores y atacantes y parecía dirigirse fatalmente hacia el otro lateral. Ya casi salía del área... y en eso aparece el Pepe. Estaba paradito justo en el vértice exterior del área, la pelota ya lo pasaba, no había forma de que llegase a agarrarla... pero el Pepe se dio como una media vuelta, poniéndose de espaldas al arco contrario, pegó un salto del que nadie lo creía capaz... parecía como si tuviera la plasticidad de uno de esos rusos que dan vueltas y vueltas carnero, y eso que el Pepe debe pesar como 90 kilos... la vista clavada en la bocha, todos tuvimos la sensación de que el mundo dejó de girar, parecía mágico... y así, el Pepe se extendió completamente y haciendo una pirueta propia del Diego o, por lo menos, del Enzo, agarró la pelota de chilena y mientras terminaba de caer alcanzó a ver como se clavaba en el ángulo contrario, ante la volada inútil del arquero, la mirada atónita de los defensores y la angustia en la cara de sus compañeros, que parecíamos pedir por favor que eso que estábamos viviendo fuera de verdad.
Nadie reaccionaba todavía, cuando el árbitro hizo sonar el silbato... ni siquiera dejó que los otros sacaran del medio...
Ni te cuento la locura que fue eso... yo automáticamente me largué a llorar... para un completo miembro de la gilada como yo, salir campeón de ese torneo de cuarta era el sumum de la felicidad...
Todos corrieron a abrazar al Pepe, era un héroe, era el más grande entre los grandes... cuando pude sacar a los empujones al resto del equipo y llegué a abrazarlo, todavía con lágrimas en los ojos, lo veo al Pepe. Estaba pálido... con cara inexpresiva... yo creí que estaba shockeado por que todavía no podía creer lo que estaba viviendo... Le pegué un abrazo que casi le saco los pulmones... mirá, te juro que le hubiera dado un beso en la boca de la alegría que tenía... pero el Pepe me corrió, me miró a los ojos y me dijo: “¡Boludo, esto es lo que soñé!”, “¿Qué?... ¿de qué me hablás mamerto? ¡¡¡SOMOS CAMPEONES!!” le contesté... pero el Pepe no reaccionaba... “Así lo soñé y así pasó... salió perfecto... como lo soñé...” me dijo, pero no con alegría... su cara era indescriptible, rara... yo me quedé medio descolocado, no entendía qué me quería explicar... y ahí volvieron todos los demás y lo levantaron al Pepe y lo llevaron en andas... y no era para menos... desde las alturas el Pepe me miraba como pidiendo auxilio... Y la cuestión es que al final el Pepe no alcanzó ni a llegar a los vestuarios, se quedó seco ahí nomás, al costado de la cancha... un ataque cardíaco...
Después entendí... la cara del Pepe era de miedo... el se dio cuenta que algo andaba mal, no podía ser todo tan perfecto... no podía estar pasando lo que había soñado...Desde ese día nunca más volví a jugar al fútbol... la verdad, desde ese día intento que las cosas nunca me salgan demasiado bien... ahí me di cuenta que las cosas perfectas no son para los giles como nosotros.

viernes, 16 de febrero de 2007

Nuestro cuento de cada día...


El inefable GUILLÓN SANPITERSON, ha decidido arrimarnos esta historia que parece basada en su infortunado grupo de amigos...

Es una pequeña variación del cuento "El gol de Goytisolo" de Juan Solar, publicado en http://www.encapitulos.com

La adpatación corresponde al genio luminar del propio GUILLÓN.

Bueno, basta de preámbulos:


LA HISTORIA DE MARIANO DELFIN GOYTISOLO

(...) Quién sino él iba a convertir el gol que marcaría la diferencia del partido. Con sudor y nervio, el equipo local ya había logrado igualar. El siguiente objetivo: otro más (uno sólo, y nos vamos felices a casa). El despliegue de Goytisolo había sido conmovedor. Jugó e hizo jugar, intentó siempre. Con el empate consumado, sólo faltaba el toque que daría que hablar en toda la semana. Se hizo esperar, pero se concretó sobre el final. Sólo le bastó recibir un centro del adversario y, volviéndole la gentileza con la destreza inigualable, introducir la pelota en el arco. Sí, ese hombre ceñudo, de pocas palabras, un tanto excedido de barriga y nalgas, Mariano Delfín Goytisolo, se dio el gusto y convirtió. Fue un toque infalible. Perfecto. “Porque la perfección existe”, dicen los que no la han visto. Ha sido una obra genial, de locos, que -como la de todos los seres geniales- cautivó al mundo. miles de ojos atrapados sin salida, desorbitados por una curva sin error, el movimiento exacto y milimétrico de la comba que dibujó la pelota dejando, a su paso, miles de bocas abiertas. Helo ahí a Goytisolo, as de la improvisación. Tanto que roza la insolencia. El que echó luz sobre el fútbol. El jugador que dejó atrás las técnicas y fórmulas mundiales, para cederle paso a su intuición descarriada, ésa que hace temblar al propio técnico, al propio equipo, a todos los que creen en lo verdadero de la mitología de origen. Hay que decirlo, señores, para este jugador el misterio de la ecuación se resuelve sobre la marcha, no hay lugar para especulaciones. De lo que jamás podrá acusársele a Goytisolo es de un exceso de táctica y estadística, ni de barajar pronósticos antes o después de un partido. Nunca será culpable de eso. En cambio -si se tratara de una necesidad imperiosa de enjuiciamiento-, sí se lo podría acusar de ser un jugador. Literalmente. Porque eso sí, este hombre juega como quien acata un acto de fe, sin preámbulos, sin vacilación. En estado puro. Pura acción. Quizá sea ésa la característica que lo diferencia del resto, de quienes creemos que podemos manejar el fútbol con un control remoto; de quienes estamos manchados por cualquier tipo de criterio racionalista, y renunciamos al devenir, a la mano azarosa del juego. Ésa es una culpa que nunca conocerá Goytisolo, defensor impecable y, a partir de este día, diestro de gambeta endemoniada, a quien si tuviera enfrente le cantaría: “Goyti, Goyti, si vos jugaras en el cielo, Goyti, yo moriría para verte”. Dueño indiscutido de su área, coló por el lateral izquierdo, se abrió pidiéndola a gritos, viendo la luz, el trazo de la línea libre de obstáculos. Cuatro pies contrarios en camino dispuestos a bajarlo como sea. La pidió una vez más dispuesto a concretar una jugada excelsa y contundente. El pase le llegó corto, pero, con un par de zancazos ligeros hacia el centro, obtuvo la pelota. Había cambiado la perspectiva anterior y ahora la trayectoria del esférico estaba más obstaculizada. Los dos marcadores al acecho, un tercero aproximándose y el arquero más atento que nunca. ¿Sería capaz de torcer el destino de esa pelota? Ni siquiera hubo un instante para plantear esa duda multitudinaria. La respuesta fue sí. Goytisolo descifró el enigma y pateó justo en ese instante en el que la tribuna toda fluctúa entre el síncope y la exaltación. La sangre burbujeante. Literalmente. Y ahí, señores, en un segundo sempiterno, el defensor se agarró la cabeza con las manos y no porque quisiera tener la fuerza suficiente como para arrancársela y entregársela a la tribuna que la aclamaba. No. Goytisolo emanó locura, descarriada felicidad, se merecía ser artífice de ese gol y nos lo dio. Un jugador, señores. Un condenado por su osadía y la tiranía del final feliz.


El editor se acerca por el pasillo, de los agujeros de su nariz y de sus orejas sale humo. En su mano blandea una hoja que acaba de imprimir. Dobla a su izquierda, y se planta frente al escritorio del redactor que conoce desde hace cinco años. Apoya la hoja sobre la mesa dando un golpe seco y con la otra mano extendida gesticula su exasperación.

-¿Te volviste loco, Fernández? ¿Te creés que sos el único que lamenta ese maldito gol en contra de Goytisolo? Te recuerdo que el diario sale a la calle en cinco horas y que se te paga por escribir una crónica de lo que pasó y no ficción.

Casi sin inmutarse, Fernández se reclina sobre la silla, mira al editor, y desde una distancia inanimada solicita:

-¿Sería usted tan amable de explicarme la diferencia, por favor?

jueves, 15 de febrero de 2007

Al Borde.


Cuando uno está afuera, mientras su conjunto deportivo disputa algún encuentro, siempre se encuentra, literal y metafóricamente, AL BORDE.
Parece mentira que se conjuguen, en este caso, el significado de estar al borde físicamente (al lado o costado de la cancha) y espiritualmente.
Yo conozco la sensación, acostumbrado a ser eterno suplente en los equipos de que he participado.
Y las impresiones son únicas... intentaré describirlas:
Primero, mientras se va dirimiendo quienes conformarán la plantilla inicial, se siente como una especie de angustia, digamos casi existencial. Cuando era chico esto ocurría en la elección del picadito de barrio, en el que después del agónico pan y queso, el orden de elección significaba mucho más que saber en qué equipo te tocaba jugar. Como bien lo grafica Dolina en uno de sus relatos, esa elección de chiquilines implicaba saber en cuanta estima te tenían tus amigos, como eras visto en el grupo por tus cualidades futbolísticas, tu grado de aceptación o no... en síntesis: Un Martirio. Vale decir, antes de continuar, que nunca estuve entre los primeros elegidos. Hoy, que los años han pasado y ya no se trata de Pan y Queso, el estar en la formación titular continúa siendo un reflejo de la posición en el grupo.
Y ahí empieza lo de la cuestión existencial... las posturas frente a la vida comienzan a aflorar reflejadas en reacciones ante la alineación: “Mierda, otra vez lo ponen al muerto ese, si no juega ni con tierra.”, piensa uno resentido, ó “Puta, ese será muy bueno, pero no pone huevos, es un amargo... yo seré un perro pero le pongo ganas por lo menos...”; el perpetuo suplente se dice “Nch, otra vez a jugar cinco minutos, que lo tiró...”, el disconforme con la dirigencia se da ánimos diciendo “Je, otra vez el mismo equipo que perdió el último partido... que se vayan a cagar... si no cambian no ganamos en la puta vida...”. Hay otros, que muestran aceptación, más bien resignada, como sabiendo que nunca estarán en los que van de entrada pero manteniendo una ilusión más allá de lo deportivo, esperando que todos se den cuenta (lo que nunca ocurre) del aguante que hace y que por eso se merece ser titular.
Y así, cada uno tiene su primer reacción.
Por supuesto que esto es la inicial sensación, después las cosas se van modificando. Como dije, uno está al borde. Y así va caminando por la cornisa de sus sentimientos. Por un lado el egoísmo de querer ser protagonista, por otro, la sensación de pertenecer a un grupo y darse cuenta que a veces hay que resignar los anhelos propios en pos del bien de todos. En el medio de esto está lo único que puede dar equilibrio a la balanza: LA AMISTAD.
Y sí, por que más allá de las calenturas que te podés agarrar, estás en un equipo que nunca te va a retribuir con algún beneficio material. Sos parte de un conjunto entrelazado por otros hilos... y puteás, y te calentás, y sentís que es una injusticia y que el mundo complota contra vos, pero seguís ahí, al borde de la cancha.
Y el tiempo continúa pasando, adentro del campo y en el resto del universo... y tu calambre espiritual (aunque no te dés cuenta) pasa por saber, íntimamente, que cada minuto que no estás jugando es un minuto que perdiste para siempre, que no vas a recuperar. Pero seguís ahí al borde, mirando, esperando.
Y cuando las cosas van bien, aunque no quieras te ponés contento... aunque no estés adentro, sino al borde. Y cuando meten un gol lo festejás, y cuando se lo hacen a tu equipo, maldecís, y le echas la culpa a todo y a todos, y nuevamente renacen las mismas sensaciones que tuviste cuando no te pusieron de titular. Y seguís ahí, al borde del paroxismo... y al borde de la cancha.
En un momento empezás a entrar en calor, como haciéndote ver frente al D.T., como diciendo “Eh!, acordate que estoy acá...”, y trotás y elongás... hasta que estás al borde del desgarro (por que durante la semana no cumpliste con esa promesa que te hiciste de empezar a salir a correr).
Al final te sentás, compungido, al borde de las lágrimas... hoy no es un día en que te puedas sentir feliz... seguís al borde de la cancha...
Y justo antes de que te decidas a empezar a desatarte los botines llegan las palabras mágicas: “Dale, Boludo, preparate que entrás...”

Ya sé que no soy imparcial... pero si lo dice José...


Esto lo robé del Blog de Daniel Cana... que lo sacó de una nota en un diario... Tá bueno...


"Riquelme, el antilíder
El verdadero Román Riquelme estaba sentado en las gradas del Madrigal el sábado pasado. Es muy difícil que, ante una situación como la que él atraviesa, un jugador reaccione de la misma manera. Pero él no se perdía ningún detalle del partido que enfrentaba al Villarreal con el Sevilla. Sufría por su equipo. Sentía igual. Estaba ajeno a todo lo que rodeaba al campo, incluido él mismo, con esos pantalones vaqueros y esas zapatillas propias de alguien que no se preocupa por su aspecto. Al verle, me convencí de que seguía siendo como cuando lo conocí, hace 15 años, en Argentinos Juniors. Seguía comportándose como un niño que ama el fútbol. Acompañaba el balón con la mirada, como si estuviese en el campo, como si desde su asiento pudiese empujarlo. Sin prestarle atención a nada más. Manifestando su más profundo respeto por quienes saben jugar, se rindió ante un control de Kanouté con un gesto de asentimiento.Siempre me asombró su inteligencia para simplificar. De todos los jugadores que he dirigido, niños y adultos, Román ha sido el más dotado para conducir a un equipo. A los 15 años ya manejaba todos los tiempos de un partido. Igual que ahora. Hacía mejor a sus compañeros. A los laterales les ponía el balón dos metros por delante para que centrasen bien perfilados; con los extremos era hábil para meterles el pase en el momento justo, para que ganaran la espalda a sus oponentes; a los nueves los hacía goleadores, y a los medios los volvía más ordenados. Después de 15 años no ha perdido la capacidad de hacer mejor a los demás. En la cancha es donde concentra sus sentimientos más elevados. Es su hábitat. Todo lo demás, para él, es secundario.Es el dueño de la pelota. No lo acreditan sus palabras, sino sus hechos. En la final del Mundial sub 21 de Malaisia, en 1998, Argentina se enfrentó a Uruguay. El partido empezó mal para nosotros. Uruguay dominaba. Era el único equipo que había en el campo. Desde el banquillo lo veíamos todo negro. Los jugadores estaban perdidos. Pero en el momento de más desorientación ocurrió algo extraordinario. Román se acercó a la banda y me dijo: "Tranquilo, tranquilo, que ahora empiezo a jugar". Entonces empezó a pedir la pelota. Y con la pelota fue cambiando el ritmo del partido. En el momento de mayor desconfianza, cuando el equipo se había dejado atrapar por la inseguridad, Román tuvo claridad, convicción y sangre fría.Otro momento que lo define es un partido del campeonato suramericano juvenil que jugamos con Brasil, en Chile. Antes de ir al estadio, en la charla técnica, hice hincapié en lo bien que le pegaban los brasileños a la pelota. Pedí a los jugadores que no hicieran faltas cerca del área y que armaran bien la barrera. En el descanso el partido iba 1-1, muy parejo. Recuerdo que Román recibió un balón al borde del área, producto de un rechace de los defensas. Amagó, pasó entre los dos centrales y, cuando el portero le salió al cierre, volvió a amagar. Hizo como que tiraba fuerte y la colocó despacito. Fue un golazo. Salió corriendo y fue al banquillo. Pasó a dos metros y me gritó: "¡José, cómo patean los brasileños!".Román se abrió paso por la vida a golpe de puro talento. Por su calidad lo han querido hacer líder. Pero él es el antilíder porque nunca asume posturas demagógicas. Nunca perdió la sencillez de su juego. Esa sencillez hace que sufra lo que hay de artificioso y extravagante en el fútbol mediático. Da la impresión de ser un hombre hosco, una estrella. Pero es un niño. Tiene fama y dinero, pero sólo quiere ser un niño que juega al fútbol. Porque muere con su idea, es un antisistema en el fútbol moderno. En una industria que se alimenta de la imagen, no es capaz de sentirse cómodo. Tiene la rebeldía que antes tenían tantos jugadores y que hoy se ha perdido. No es que sea indisciplinado. Es que defiende a ultranza su identidad."
José Pekerman, El País

miércoles, 14 de febrero de 2007

Conociendo a los Perpetradores del Frío

Hoy GUILLÓN SANPITERSON:

Esta imagen se obtuvo de archivos policiales, correspondiendo a un dudoso identikit atribuido al afamado Guillón Sanpiterson, realizado en oportunidad de librarse orden de arresto contra el mencionado, por acusárselo de “Orinado de Tachos de Basura”.

Lo que sabemos del triste personaje que hoy nos convoca es bastante poco... apenas alcanzan los comentarios de sus acciones para darnos una idea de la magnitud de su figura.

Oriundo de la Ciudad de Culón (Norte de Perú), se dice que ingresó a la Argentina haciéndose pasar por monje budista, de allí que algunos testigos (poco fiables) que afirman haberlo visto, acentúan su carácter de PELADO, pero ello se debe seguramente al disfraz que utilizó para ingresar ilegalmente.

Alojado, según se supone, en algún lugar de la Zona del Comahue, se cree que su principal actividad es el invento de excusas para tomar alcohol indiscriminadamente, y su hobby es robar gallinas (en realidad se dice que le gusta “manotear(se) (la) gallina”).

Al parecer es el principal organizador de un grupo de miserables que se cree capacitado para desparramar sus calamitosas condiciones deportivas en un campo de fútbol.

martes, 13 de febrero de 2007

Acto de Constricción:

(O de Como al que nace Barrigón es al ñudo que lo fajen)

Viernes... de Enero de 2.007, por la noche un grupete de los más selectos perdedores de Neuquén y Cipolletti reunidos en la casilla de cartón de célebre borracho fabulador.

El ambiente es el propio al de cualquier conjunto deportivo amateur en aras de organización de una nueva etapa de competición... es decir: humo de cigarrillo inundando todos los rincones, una gruesa picada bien surtida sobre la mesa, reguero de botellas de cerveza, vino y fernet por todos lados, gritos ensordecedores como telón de fondo... para colmo, pleno enero con un calor que derretía la cera de los oídos... el olor a sudor (proveniente de las zonas más variadas de la anatomía humana) comenzaba a ser palpable.

Guillón: “Muchachos, creo que ya es hora de que maduremos, llevamos diez años intentando jugar al fútbol y lo más que logramos fue saber que el objetivo es meter esa cosa redonda en uno de los arcos.”
Normen:
“Yo creo que Guillón tiene razón...”
Gurkariel (Desacatado): “¡A mí no me vas a decir cómo se juega al fútbol! Yo me la paso viendo Utilísima Satelital y ya hice como ocho modelos de tortas decoradas como un estadio... Gil.”
Normen: “Yo creo que Gurkariel tiene razón...”
Guillón (Morigerando): “Ya sé Gurkariel, pero yo no discuto tus dotes como repostero, es más, sabés lo que me gusta comerme tu galletita, pero ahora estoy hablando de Deporte... Otro año más pasando vergüenza, me parece demasiado.”
Coco: “Si, es verdad, la última vez que metimos un gol lo festejamos como locos, nos tomamos como cuarenta cervezas y terminamos todos mamados, eso está bueno, pero la próxima vez que hagamos un gol propongo que esperemos a que termine el partido para empezar a festejar, por que esa vez a la final terminamos perdiendo como 9 a 1...”
Normen: “Yo creo que Coco tiene razón...”
Moscho: “Yo comparto la opinión de Guillón. Tenemos que decidirnos, si somos un equipo de amigos que se junta para distraerse un rato o hacemos un equipo competitivo...”
SILENCIO GENERAL EN LA SALA...

Moscho: “Ya sé, Ya sé... nosotros no hacemos un equipo competitivo ni volviendo a nacer, pero siempre queda bien decir eso... ¿Vieron?.”
Patín (A los gritos, gesticulando mucho con ambas manos y sosteniendo su chopp en forma acrobática sobre la buzarda): “¡¡¡De última, lo que debemo tener en cuenta es que todo queremo jugar, vamo lo sabado a pasar un rato corriendo nomá... entonce no... vite... que a vece uno que quiere jugar y no... que uno dice una cosa y otro la otra y así nadien tiene gana... por que a la final... escuchame...tsh”
SILENCIO GENERAL EN LA SALA...

Chinete (Intentando retornar a la coherencia): “Bueno, sí, eh... digamos que está bien, pero lo importante acá no es solamente cuantos somos para disputar un encuentro ecuménico... ¡SI NO CUANTOS SE SUMAN PARA PUTEAR A LOS ÁRBITOS RECONCHA DE SU MADRE, HIJOS DE MIL PUTAS, MAL PARIDOS, CULO ROTOS, PUTOS RELAMIDOS, CULIADOS DE MIERDA....”
Guillón (A esta altura ya asustado): “Tá, tá, Chinete... entendimos el concepto... pero secate la saliva y no nos vayamos por las ramas...”
Normen: “Yo creo que Chinete y Guillón tienen razón...”
Todos: “¡¡¡BASTA NORMEN!!!”
Dieguei: “Bueno, yo opino, que tenemos que ir a jugar tranqui nomás... No nos metamos presión queriendo estar arriba, por que yo enseguida me estreso y después tengo ataques de pánico... vieron como es esto...”
Moscho: “Bueno, sí, lo que dice Dieguei está bien... Supongo que se refiere a que con el estado físico que tenemos somos el blanco perfecto de la chacota... Mirate vos Dientaniel, tenés el cuerpo como la combinación perfecta entre la guata de la Tota Santillán y las piernas del Sr. Burns...”
Gurkariel (Completamente desaforado): “¡¡¡A mí no me van a venir a decir como hay que mantener el estado físico!!!... Yo logré mantener mi misma condición durante los últimos diez años...”
Rulen: “Si... los mismos cien kilos, la misma panza...”
Negro (Autoritario): “¡Bueno, Basta CARAJO!... Ya se dejan de pendejadas... y pasen la cerveza que hace como 10 segundos que no tomo nada y ya me está pegando el síndrome de abstinencia...”
Guillón (Desesperado): “Por favor chicos... vamos a terminar como todos los años cuando nos juntamos a organizarnos... borrachos, babeando incoherencias y sin llegar a ningún tipo de acuerdo... no seamos tontos... porfis...”
Ese cierre motivó un alud de carcajadas, dejando a Guillón expuesto en su más alto nivel de boludez a pesar de sus loables intentos de lograr congruencia...
Dientaniel (Secándose las lágrimas): “Che, porfis, por qué mejor no hablamos del tema de las camisetas... las que tenemos son una hilacha... parecen los calzones de la hermana del Negro...” ¡¡¡¡TUC!!! Terrible botellazo propinado por el Negro en la cabeza de Dientaniel que comienza a sangrar profusamente....
CARCAJADAS incontenibles de todos, incluido el boludo de Dientaniel, que no sabía muy bien qué había pasado...
Moscho: “Bueno, basta, antes de seguir vamos a ponernos de acuerdo en algunos puntos... yo propongo un par de ideas que se me ocurrieron el otro día cuando me masturb... eh... me afeitaba en el baño... – Saca un arrugado papel del bolsillo – Paso a leer: Primero: Yo soy el Director Técnico y master supremo del equipo, Segundo: Al que no esté de acuerdo con el primer punto se puede ir soberanamente a lavar el ojete, Tercero: Jugamos con línea de tres en la defensa ...”
Gurkariel: “¡¡¡¡QUÉ... ESTÁS LOCO O LA PAJA TE SECÓ EL CEREBRO!!! CÓMO MIERDA VAMOS A JUGAR CON LÍNEA DE TRES... PELOTUDO...”
Guillón (Agarrándole los brazos a Gurkariel): “Tranquilo viejo... dejalo terminar...”
Moscho (Visiblemente compungido... por no decir cagado en las patas): “Este... bueno lo podemos discutir... yo propongo nomás... entonces: Tercero: JUGAMOS CON LÍNEA DE CUATRO EN LA DEFENSA ....”
Gurkariel: “¡¡¡¡QUÉ... OTRA VEZ VAMOS A JUGAR A LA CAGONA!!! ME TIENEN LOS HUEVOS AL PLATO... HAY QUE JUGÁRSELA LOCO... NO VAMOS A GANAR NUNCA ASÍ!!!!”
Guillón (Completamente resignado): “Bueno... otro día discutimos la defensa... seguí Moscho.”
Moscho (Arrugando el papelito que tenía de machete): “Ehhhhh.... bueno... como principio... ehhh... bueno... ¡Ah! Ya sé... hagamos así, pongámosle multa a cada una de las boludeces que venimos haciendo desde siempre, a ver si empezamos a mejorar: el que falta sin aviso tiene que pagar una multa de tres birras, el que llega tarde a la cancha, tiene que pagar una multa de tres birras, el que se hace amonestar con amarilla por hablar, multa de tres birras, expulsado por hablar tiene que pagar una multa de cinco birras, los que se pelean antes, durante o después del partido multa de cinco birras, el que llega a la cancha re mamado, multa de tres birras...”
Claro... usó la palabra mágica BIRRA y por unanimidad todos aceptaron la idea....

Cuatro semanas después de aquel viernes de organización:
El grupo de amargos reunidos, haciendo una fila, todos vestidos con una batita blanca... enfrente, un enfermero fornido con casaca celeste les va dando una pastillita a cada uno...
Guillón (a Moscho, que está atrás de él en la fila): “Ché, que cagada...”
Moscho: “Yo nunca pensé que esto de las multas iba a terminar con todo el equipo internado en esta puta granja de rehabilitación de alcohólicos, ¿Cómo podía saber que íbamos a tener DIEZ CAJONES de cerveza por multas cada sábado?. No aprendemos más…”