martes, 29 de mayo de 2007

Narigón del Siglo (Divididos)


Menos mal que está Chinete, por que de lo contrario OroyBarro©, sería el desierto de Atacama.
Ni siquiera nos han remitido las Efemérides de Guillón... esto es inaceptable.

Pero, bueno, aparecieron, para regocijo de muchos, las opiniones del comentarista estrella.

Mámenlas, cual enseñanzas de Pat Morita en Karate Kid 2.


Por Peter Parker.


El título original iba a ser Seven seas of Rhye (Queen) pero lo he intitulado así con otra frase pospuesta en la primer fecha, parte de lo más destacado de la fecha es la expulsión del artillero del puntero. Y no haré juicio alguno sobre su actitud, creo no ser el más idóneo para opinar sobre actitudes dentro de una cancha, ni de sus falencias porque no puedo ser objetivo.
Se ha vuelto a la senda ganadora, 7 a 1 contundente y era lo que se preveía en la teoría, contra un equipo que mas que equipo parecía un rejuntado de tipos para un picadito. Partido jugado casi tres cuartas partes con un hombre menos y jugando de contragolpe, lo que es cierto es que cuando el Pelo se quedó con uno menos iba cuatro a cero.
Partido complicado más allá del resultado, comparable con el partido que ganó el Barça cuando le echan a su mejor jugador por una reacción inexplicable, o al de River que metió una goleada pero sin jugar bien.
En las últimas tres fecha pasaron tres arqueros distintos, el último fue el más discreto, con solo un gol en contra y sin sanciones disciplinarias. Una defensa que cortó a troche y moche cada ataque del apabullado rival, un medio que solo contó con un volante de marca, que baqueteado y todo supo aguantar todo un tiempo, dos volantes de buen pie por los extremos, solo el mayor de los Mirantes, Héctor Vegeta, ayudó en la recuperación, un enganche bien definido, Diegote Daimaku, que a la hora de jugar de volante por derecha y ayudar con la marca no se le rompió ninguna telita. Los puntas con una efectividad envidiable, dos goles para Gurkariel y tres para el “mejor delantero que arquero” Freddy Lineares. Los otros dos los anotaron el Peter Crouch aurinegro, Rubén Lineares, y el ladrón de gallinas y goles (eso lo aprendió de tanto estar al lado del Galli) Normand Nallin.
Pasaron momentos en que el juego fue puro “jogo bonito”, toque y toque, pase en cortada, cambio de frente y gol, tiro de esquina, centro y gol. Ni siquiera el cambio en el entretiempo del Muñe para que Sanpiterson pase a la zaga central y Normand de volante central modificaron el esquema ni la forma de jugar. Tampoco se hizo mucho drama a la hora de pegarle ¡pum! para arriba ni meter el culito atrás y cuando se recuperara el balón, salir con tres toques en malón de contragolpe. En fin, el equipo tuvo actitud y carácter para sacar adelante uno de los últimos escollos. Muchos se preguntarán si la mano del técnico tuvo algo que ver, no sé, tal vez la suerte lo acompaña cada vez que las papas queman.
Bueno, se vienen tres fechas bravas así que a mantener la actitud y que no nos garúe finito.

lunes, 21 de mayo de 2007

Mejor no hablar de ciertas cosas (Sumo)

La verdad que un fin de semana para el olvido.
Por lo menos en lo personal... jugué como el tuges (más de lo habitual), me lesioné y sobre llovido... NOS ROMPIERON EL INVICTO.
Va a ser una semana ardua.
Por suerte está Chinete, que nos remite a OroyBarro© sus sesudas y fumancheras opiniones del último partido.

Leanlás si quieren... y sino HAGANSELÁ PLANTAR...




Por Carlos Cordone.
Esta semana seremos más respetuosos con el editor para que no nos censuren, y aprovechamos para pedir disculpas y que no nos inicie acciones legales.
Bueno, así como a Nadal le cortaron una racha de 81 partidos ganados, a Pelotillehue le sacaron un invicto de 12 partidos. Nos rompieron el ¡INVICTO!
Partido 3 a 1 abajo y a llorar a la iglesia (para aquellos fervientes cristianos), mal jugado, sin articulación colectiva y, sobre todo, sin ideas. Creo que sería bueno recitar algunas frases célebres en pos de esta derrota:
-“y te enroscás a cuatro manos
en este guiso de chiflados
partido chivo el que jugamos:
todos atrás y Dios de 9
todos abajo y Dios de 9
todos atrás y nuestro Dios siempre en ¡orsay!”

No se sabe si la ausencia del técnico influyó en el desempeño del conjunto, pero el equipo formó igual que en partidos anteriores. Se esperaba un cambio radical del entrenador interino. Se le echó la culpa a la cancha, al único referí o al balón, pero hubo poca autocrítica de parte de los protagonistas (una actitud parecida a la de Passarella).
“Mejor no hablar…” decía Luca en uno de sus más recordados himnos, y habría que omitir que justo los goles vienen después de sendos errores nuestros, lo que no quita que jugamos mal y no lo hubiésemos ganado. En el primer gol después de interceptar una bola aérea, el lateral por izquierda, y bajarla sutilmente, al tocar la bocha el piso se la rapiñan y termina en gol. Después de dos malos saques del delantero devenido a arquero, Freddy “soy el mejor jugando en cualquier puesto” Lineares, ambas jugadas terminaron en gol. No quiero apuntar que por estos errores nomás se perdieron, se jugó mal y no es el primer partido que se juega así. Hay que tener en cuenta que cuando ganamos no éramos el Real Madrid de Del Bosque ni ahora que empatamos y perdimos somos Alianza de Cutral-Có, pero si tuvimos la suerte del C.A.S.L.A. que no conseguíamos ganar pero se nos dieron los resultados adversos de los escoltas. Lo mejor es sacarnos el traje de estrellitas porque todavía no hemos acabado el torneo. Y como decía el gran golero J.L.F Chilavert –“¡tú no has ganado nada!”
Jugar al fútbol, jugar en equipo se dice en el ámbito futbolero, es lo poco que se vio el sábado, cada uno agarrando la lanza y yendo para adelante, yendo para adelante y chocar contra una barrera de cinco tipos que le dan ¡pum! para arriba. Haciendo que las jugadas con pelota parada terminen haciendo correr a los defensores por poner una buena bocha en el área y perderla o tirarsela a las manos al arquero rival, dijo Lavolpe el otro día:
-“para individualismo está el tenis, el fútbol se juega en equipo”(sic).
Explicando por qué había sacado al mejor jugador de su equipo, Mauro Zarate.
Restan ocho fechas para culminar el torneo y estamos solo a cinco puntos del quinto sin saber como salió en la última fecha. No somos los peores ahora que perdimos pero no deberíamos de olvidar lo que hicimos esta fecha para corregir en las que nos queda.
¡Hasta la victoria siempre!


P.D.: acá mas de uno se cree que ha podido evolucionar a Super Saiyajin 0.5 y se cree que solito va a ganar!


jueves, 17 de mayo de 2007

PELOTILLEHUE F.C.

A LAS PUERTAS DEL INFIERNO...


Esto va dedicado para Norman y el Chino, que nunca creyeron que Condorito iba llegar a Super Saiyan 5

martes, 15 de mayo de 2007

Benito Perdulamio

o el gol más lindo de la historia...


Esto ocurrió allá por el año 1.998... Yo, como siempre, formaba parte de un equipito de fútbol que se arrastraba penosamente por el Torneo Universitario que el ya legendario “Negro” Machado Gomez organizaba.

En aquellos tiempos el certamen se disputaba en el predio de Membrillares... un conjunto de canchas tan lamentables como los equipos que en ellas confluían.

En ese momento el campeonato tenía cinco categorías, así que los fines de semana las canchas rebozaban de frustrados jugadores que despuntaban el vicio del deporte más hermoso del mundo, grupos de niños, hijos de aquellos jugadores, corriendo por todos lados, mujeres en reposeras tomando mate al costado de la cancha, sin que les importaran mucho los destinos deportivos de los equipos participantes, humo aromático del clásico choripanero... en fin, el cuadro que, casi calcado, se repite en todas las canchas en que se desarrolla el fútbol amateur.

En ese conglomerado de seres humanos dispuestos a pasar un rato distendiéndose entre amigos y sacando a pasear a la familia siempre existen los personajes que, casi como estereotipos, forman el cuadro de esa conjunción de personas que, aún sin conocerse, ejerciendo actividades totalmente disímiles, siendo de distintas generaciones, sufriendo o gozando por cosas completamente diferentes, tienen en común la pasión del fútbol.

Mucho podría decirse respecto de los partícipes de ese colorido encuentro, pero, en realidad, hubo un personaje que se lleva todos los premios. Uno que por su carácter y los efectos que su presencia generaba y genera, se transformó, sin duda, en algo más que una figura decorativa.

Me estoy refiriendo a Benito Perdulamio, “el Rengo” Benito.

Benito era un changarín. Un hombre de condición muy humilde. Sobrevivía de trabajos menores, ayudante de albañil, algo de jardinería, y de la buena voluntad de algunas personas. Era uno más en la vida, nada relevante podía decirse de él. Aparte de todo esto, y como ya habrán deducido de su apodo, Benito tenía una pierna más corta que la otra, lo que le provocaba una pronunciada renguera.

Vaya uno a saber la edad que tenía Benito. Hubo quien le dio hasta setenta años, algunos otros decían que no tenía más de cuarenta, pero que las rigurosidades de su vida lo llevaban a aparentar más... sea como fuere, ello no pasó nunca de ser un comentario que se hacía en la cancha y perdía todo interés al salir del predio.

Porque a Benito lo conocíamos por que tenía un solo goce en su opaca vida: El Fútbol.

Benito era fanático del fútbol. Uno sólo puede conjeturar las razones de ese fanatismo, por vivir algo parecido, algo que se lleva adentro, que te hace dejar de lado muchas cosas más importantes por ir a tirar horas en una cancha. Pero Benito era la sublimación de ese sentimiento. Era llevar el amor por el fútbol al máximo y, casi, era hacer que el fútbol fuera lo único que parecía dar un mínimo sentido a una vida que, a todas luces, era la nada.

Todos los fines de semana Benito se clavaba desde las diez de la mañana y hasta pasadas las nueve de la noche en el predio de Membrillares.

Benito aparecía temprano en una desvencijada bicicleta que dejaba tirada al lado del puesto de cervezas o donde se le ocurriera, sin ningún tipo de preocupación por su seguridad. Sabía muy bien que ese destartalado aparato no sería objeto de deseo ni para el más ruin de los ladrones (que en lugares como ese siempre están a la pesca de algún distraído).

Aunque muchos de los equipos clásicos, los que más años llevaban jugando ese torneo, se atribuían la simpatía como hincha de Benito, lo cierto es que el Rengo sólo era fanático del buen fútbol.

Nunca lo ibas a ver haciendo hurras por tal o cual conjunto. Él recorría las canchas buscando equipos que medianamente se dedicaran a jugar.

Andaba por todas las categorías, se sentaba a un costado de las canchas, miraba, aplaudía a los habilidosos y reprendía a los más toscos.

Todo el mundo lo quería a Benito. Imagínense que en un torneo en el que no brillaban los equipos por ser precisamente virtuosos, que el Rengo fuera a ver tu partido era como una caricia para el autoestima.

Durante muchos años el Rengo fue cita infaltable de los fines de semana. Cada uno que llegaba a la cancha lo saludaba, y Benito siempre fue muy cortés, aún cuando de todos los que pasaban y confianzudamente le largaban un “Eh, Rengo, ¿Qué partido vas a ver hoy?”, no conociera ni a la décima parte.

Así fue como Don Benito pasó a ser un ingrediente más para todo el mundo que confluía religiosamente a jugar aquel campeonato.

La gente lo llamaba, le convidaba mates, bizcochos, facturas, le pagaban el choripan al mediodía, lo invitaban a compartir una cerveza... Los fines de semana, mientras estuviera en Membrillares, Benito nunca estaba solo.

Recibía el momentáneo cariño de gente (incluido yo) a la que no le importaba nada del Rengo, sino que lo tenía como una parte más del decorado... nunca nadie le brindó a Benito un pensamiento durante la semana, nadie le preguntó alguna vez si tenía familia, si se sentía bien, si necesitaba algo... todas cuestiones que podían llegar a tener una incómoda consecuencia... a ver si el Rengo salía mangueándonos algo.

Pero, bueno, a nadie puede pedirse demasiado más... por lo menos durante el tiempo que estábamos en la cancha, Benito era tratado con ese tipo de cariño, que, a falta de algo más, para él era mucho mejor que ninguna cosa.

Capaz que por eso Benito aguantó durante tanto tiempo viendo ese fútbol mediocre, con canchas mediocres, y jugadores deslucidos.

En un momento, recuerdo, lo utilizamos al Rengo para empezar una campaña para el mejoramiento del campo de juego. Siempre le andábamos pidiendo a Machado Gomez o al viejo Sacco (El dueño de las canchas), que aunque sea las emparejaran, que en vez de fútbol parecía que estábamos saltando obstáculos por lo accidentadas que se mostraban las canchas. En esa ocasión, le empezamos a pedir al Rengo que antes de cada partido se diera una vueltita por el mediocampo. Y ya estábamos casi todos los equipos de acuerdo, entraba el Rengo y arrancábamos: “¡Eh!, Machado, decile a Sacco que se ponga las pilas, la cancha está llena de pozos, mirá como viene el pobre Benito.” Y todas guasadas por el estilo, aprovechando la cojera de Perdulamio. Todos nos reíamos con esas pavadas, hasta el propio Benito que no tenía problema en burlarse de su impedimento físico por una causa justa.

Eso es todo lo que puedo decir yo o cualquiera de Benito Perdulamio.

Parecía un buen tipo, por lo menos los fines de semana, y, sobre todo, era loco por el fútbol.

Así fue como transcurrió la vida de Benito durante una punta de años... nunca pidió nada, nunca se le escuchó decir algo fuera de lugar, nunca se lo vio borracho a un costado de la cancha... El siempre estaba firme ahí, gozando del fútbol... pasaban equipos, pasaban jugadores, había campeones y descensos... y Benito estaba ahí.

Un par de veces estuvo viéndonos a nosotros. Cuando terminaba el partido nos tomábamos unas cervezas y Benito nos acompañaba. Siempre decía lo mismo: “Ustedes juegan bien... pero les falta un poco más de hambre de gloria... el fútbol es lindo, es lo más lindo... el fútbol es la vida... disfrútenlo...”

Todos los fines de semana iban igual, hasta que un sábado, y sin que nadie supiera finalmente que edad tenía, Benito se murió. Se murió en la cancha, el lugar donde era feliz, eso estuvo bien... No hubo ninguna circunstancia demasiado aciaga en esa muerte, nada demasiado trágico, más allá del propio dejar de existir. Se murió sentado, apoyado contra un manzano, mientras miraba un partido de la D. Pareció ser una muerte tranquila. Más allá de la tristeza de fin de semana (correlativa al ya mentado cariño de idéntico lapso), nadie se quedó demasiado compungido por el hecho. En todo el predio quedó flotando la idea clásica y nunca justificada de que “le había llegado la hora.” Para la mayoría de nosotros fue una anécdota más del Rengo Benito.

Ni siquiera nadie se enteró si hubo un velatorio, en qué cementerio lo enterraron... nada, lo subieron a la ambulancia y se lo llevaron, y nada más... la vieja bicicleta quedó a un costado, olvidada, como lo sería su dueño.

Pasaron un par de meses, todo seguía transcurriendo... como siempre... gira el mundo y gira la pelota... la pelota no se frena y los fines de semana siguieron siendo lo mismo, aunque sin Benito... pero a nadie parecía importarle demasiado.

Hasta que un determinado día a algún aburrido de esos que no faltan nunca, se le ocurrió decir que había visto a alguien rengueando entre el surco de álamos al costado de la cancha. De eso a hacer aparecer el fantasma de Benito no hubo solución de continuidad.

Así el Rengo pasó de ser una presencia visible a ser una presencia espiritual, todos hacían chanzas con el pobre espectro de Benito.

Pero un sábado ocurrió algo que nadie se esperaba y que me hace escribir estas palabras.

Lo recuerdo especialmente por que fui testigo presencial del hecho.

Nosotros, como siempre, nos habíamos quedado después de nuestro partido para ver a algunos de los rivales. Esa vez estábamos en la A, y peleando para ver si clasificábamos con ventaja a los Play Off, así que nos interesaba el partido que seguía a continuación.

Jugaban Lepra contra APR, el 10 de Lepra era un fenómeno jugando. Un tipo con visión de juego y habilidad, realmente destacaba en aquel Campeonato. Daba gusto verlo con la pelota... Bueno, la cuestión es que ese día no jugó a nada. Pero ojo, no digo que tuvo un mal día... no, fue peor, era como si nunca en su vida hubiera jugado al fútbol... no podía parar la pelota, parecía como si se le trabaran las patas cuando empezaba a querer correr... un verdadero desastre. Nosotros mirábamos de afuera entre sorprendidos y risueños... sus compañeros se la pasaron pidiéndole que se dejara de joder. Parecía estar completamente borracho.

Como al minuto 25 del primer tiempo se hartaron de verlo hacer mamarrachadas y lo van a cambiar... cuando piden el cambio, automáticamente el pibe cae redondo en la mitad de la cancha...

Todo el mundo, incluso nosotros, nos pegamos un lindo susto... salimos corriendo hasta el lugar en que había caído el muchacho... pareció ser un desmayo... estaba tirado con los ojos muy abiertos y balbuceaba “El fútbol es lindo... El fútbol es lindo...”

Lo sacaron de la cancha y lo pusieron a la sombra, alguien acercó una botella con agua... cuando se recuperó un poco empezó a preguntar qué había pasado... no se acordaba de nada...

Todo no hubiera sido más que una anécdota si no fuera por que al sábado siguiente le pasó lo mismo al 9 de Turistólogos, y al otro sábado al 7 de Los Pampas.

Ahí todo el mundo empezó a preocuparse... la noticia de esta seguidilla de situaciones sumamente parecidas empezó a correr de boca en boca, con la consecuente maximización de circunstancias.

El resultado estaba cantado... era el espíritu del Rengo Benito que se posesionaba en jugadores destacados por su habilidad.

La idea simpatizó a muchos y asustó a muchos más... pero la raza humana es cruel, y lo que al principio llegaba a plantearse como un caso de indispensable exorcismo, terminó, con el paso de las semanas, convirtiéndose en banalidad y objeto de burlas.

No faltó el cobarde que, teniendo una tarde horrenda dentro de la cancha, unos minutos antes de que termine su partido se tiraba al piso y se hacía pasar por poseído... imagínense que de eso a decir “Eh, te agarró Benito” ante cualquier gol seguro errado o pifia grosera en la defensa, hubo tan sólo un paso.

La puerilidad con que se tomó esta situación hizo que finalmente todo quedara en el olvido.

Yo, realmente, no sé si todo aquello fue verdad o no. No sé si finalmente el fantasma del Rengo Benito se ofendió por las chanzas que se hacían con él o se dio cuenta que no había ni nacido, ni muerto para jugar al fútbol.

Yo quiero creer que todo es rigurosamente cierto. Primero, por que si el fantasma de Benito existió quiere decir que hay algo después de esta vida, y eso ya es un aliciente. Y segundo por que también significa que cada uno puede elegir su propio paraíso... ¿Qué otro lugar mejor para estar después de dejar se existir podía haber para Benito? ¿A alguien se le ocurre que Benito podía preferir otra cosa?

Membrillares y el Torneo Universitario fue el único ámbito en que el Rengo se sentía feliz, en el que podía olvidarse que la vida lo había abofeteado en ambas mejillas, sin hablar de la artera patada que le metió a su pierna derecha.

Estoy seguro que aparecerán ahora los espíritus científicos que van a alegar que todo eso no puede ser cierto, que los fantasmas no existen; o los religiosos que expresarán que en todo caso, y según como se haya portado en la tierra, Benito estará jugando al fútbol en el Eden, o jugando al Volley en el infierno como castigo.

Yo les digo, olvídense... no piensen con lógica ni científica, ni devota.

Permítanme creer que hay algo que puede trascender la existencia, sin demasiados artificios, sin necesidad de justificar por qué lo creo. Déjenme estar seguro que el amor por algo logra vencer a la muerte...

Esta remembranza de Benito Perdulamio es para eso, para pegar el grito, para que todos sepan... EL AMOR ES ETERNO... va más allá de nuestra corta y pueril vida física...

Ahora, cada vez que voy a la cancha, miró a los costados y, tratando de que nadie se de cuenta, hago un guiño como saludando... Si Benito anda por ahí, seguro que me regala una sonrisa mientras me recuerda: “El fútbol es lindo... el fútbol es la vida.”

Si todo esto es cierto, Benito logró la más grande hazaña, más grande que el gol de Diego a los ingleses: en el partido de la vida le metió un gol al ángulo a la muerte...

martes, 8 de mayo de 2007

Efemérides 2ª Quincena Abril



La ardua gira laboral de nuestro común ídolo Guillón, no le impidió dar rienda a su pasión estadística.


Para los amantes de los datos OroyBarro© trae una nueva entrega de la Super Memoria de Sanpiterson.


16/04/1975 » Nace el futbolista argentino Angel "Matute" Morales
Volante ofensivo de gran calidad y capacidad para la creación. Jugó en Independiente, Platense y Racing. Tuvo un fugaz paso por Sampdoria y llegó a disputar una final de Copa Libertadores, ante Boca, jugando para Cruz Azul de México, en el 2001.

19/04/1905 » El fútbol argentino quiere tener su propia identidad
Comienzan las gestiones para castellanizar la Argentine Football Association, entidad creada el 1893 por Alexander Watson Hutton que evolucionó hasta llegar a ser, en 1934, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

25/04/1947 » Nace el ex futbolista holandés Johann Cruyff
Uno de los centrodelanteros más notables de la historia. Jugó en Ajax, en Barcelona y fue integrante de la brillante selección holandesa de la década del '70, denominada "La Naranja Mecánica", que perdió la final del Mundial '74 ante Alemania.

26/04/1949 » Nace Carlos Bianchi
Uno de los directores técnicos más exitosos de la historia del Fútbol Argentino. Ganó todo con Vélez y con Boca. En su etapa de jugador, demostró ser un goleador nato, de gran velocidad y oportunismo para los rebotes en el área, gracias a su sapiencia para encontrar la ubicación exacta.

26/04/1991 » Maradona es detenido por consumo y tenencia de cocaína
En un departamento ubicado en la calle Franklin, en el barrio porteño de Caballito, el astro es detenido por la división narcóticos de la Policía Federal, acusado de consumo, tenencia y suministro de cocaína. El hecho resulta un tanto confuso, ya que la detención se transmite en vivo y en directo por televisión. Al día siguiente sale en libertad, aunque fue procesado. Tres años después se dictó su sobreseimiento

28/04/1902 » Se funda el club inglés Manchester United
Uno de los clubes más ricos del mundo. Paradójicamente, esta institución estuvo muy cerca de desaparecer por problemas económicos al poco tiempo de ser creado. Una impecable organización y el trabajo acertado de los managers lo convirtieron en el club más poderoso de Inglaterra.

28/04/1960 » Nace el ex arquero Walter Zenga
De nacionalidad italiana. Es conocido como uno de los más célebres futbolistas del Inter de Milán, así como por sus actuaciones defendiendo la portería de la selección italiana. Su última etapa deportiva la desarrolló en el New England Revolution estadunidense, en el que ingresó en 1997. Al año siguiente continuó en el equipo como entrenador y jugador hasta su retirada.

28/04/1970 » Nace Diego Simeone
Un símbolo de la selección argentina. Es el futbolista que jugó más partidos con la camiseta albiceleste y fue dirigido por Bilardo, Basile, Passarella y Bielsa. Comenzó a jugar al fútbol desde muy chico. Debutó a los 17 años en Vélez. En Europa, jugó en Pisa (ITA), Sevilla y Atlético de Madrid (ESP), Inter y Lazio (ITA).

29/04/1968 » Nace el futbolista argentino Néstor Fabbri
Marcador central surgido de las divisiones inferiores de All Boys, donde en realidad jugaba de puntero izquierdo. Pasó por Racing, América de Cali (COL), Lanús, Boca y Nantes (FRA). También integró la selección argentina en el Mundial '90.

29/04/1990 » Napoli consigue su segundo 'scudetto'
De la mano de un genial Diego Armando Maradona, el club del empobrecido sur italiano obtiene el segundo título de Liga de su historia, un mes antes del inicio del Mundial de Italia '90.

30/04/1994 » Un superclásico manchado con sangre
Al término de un partido entre Boca y River, disputado en la Bombonera, dos hinchas "millonarios" (Walter Vallejos y Luis Delgado) mueren baleados en una emboscada realizada por barrabravas "xeneizes". El asesinato marcaría un hecho histórico en la historia del Fútbol Argentino, ya que por primera vez sería llevado a juicio oral y público un caso de esta naturaleza.

lunes, 7 de mayo de 2007

Hablando de los tres puntos...




Claro, como ahora no juega, larga todo su agudeza en OroyBarro©.
Es nuestro clásico Chinete comentando el encuentro pasado.
A la derecha podemos ver la performance y el estilo que pretende tener el Comentarista Estrella, cuando se vea liberado de la dura pena que le fue impuesta.



Tres goles a favor, de nuevo, como a Cuatro Esquinas, a Reskatate, a Los Leones (Tremendos gatitos resultaron) y a Camarilla: Pelotillehue, que igualó (y en el tribunal lo ganó) con Transporte Sierra por falta de contundencia, encontró en los tiros desde lejos (como estaba ese botín de Brurer) otro recurso para anotar y le clavó tres a Taller Pomies (no te podés llamar así).

Tres goles en contra, igual que con Re-Pata (ni hablar de los cuatros que nos metieron Los Brujos): puede pasar cuando se invierten más energías en ir que en volver, en atacar que en defender.

Un punto de diferencia con el cuadro de Atlas: sí, podrían haber sido tres o ninguno. El empate (2ø de temporada 07) vale más para afirmar un poquito la punta del torneo que para la confianza de más con la que se salió en el primer tiempo, al plantel que además de ascender quiere salir campeón.

La cantidad de goles malogrados, fueron más que los que se comió el rojo contra River, es de no creer, como que si Normand metía un gol en esa última jugada. Muchos mediocres que creen en esas cosas de suerte y macumbas dirán que faltó suerte o fue mala leche, pero para ser sinceros somos unos vergas y nos pusimos a pelotudear (editor si quiere censure).

Aparte de esa mariconeada de “no hagamos foules cerca del área” dejemos que entren y hagan los goles, dejamos más en evidencia las falencias en las marcas. Que nos hagan tres goles de tiro libre si quieren, pero bajémoslo con una buena murra pero no quedemos ridiculizados.

Dejémonos de joder y entrar con más ganas porque si no avisemos y que entre otro que cambios sobran y todos ¿pagamos? el mismo monto, los que están afuera no pagan menos, y deben estar a la altura de la circunstancia.

Antes que nada aclarar que la primer parte del texto fue una adaptación de la nota de Marcelo Guerrero, columnista de Olé, que era su comentario del partido de Boca vs. Argentinos que me resulto casi calcado a nuestro último partido, salvando cualquier diferencia.

jueves, 3 de mayo de 2007

Podría haber sido diferente...


Mire, yo le voy a explicar. Intentaré ser lo más gráfico posible, no como justificativo, sino para la comprensión completa del contexto.
Yo siempre me jacté de ser una persona inteligente, por lo menos con un buen nivel cultural, sabe.
Uno supone que hay decisiones que determinan un cierto rumbo en la vida. Decisiones que fijan los hechos en una dirección y no en otra. Y no necesariamente se trata de decisiones importantes. La mayor parte de las veces se trata de pequeñas decisiones. De cuestiones que parecen pavadas, pero que en un preciso contexto, resultan determinantes en la sucesión de hechos.
Esto no es algo nuevo, no estoy diciendo algo original, es, en parte, una forma simplista de exponer la teoría del caos, pero es fundamental para entender el modo en que se desenvolvió mi vida el último fin de semana.
La consideración de cuanto influye cada decisión en tu propia vida es imposible de realizar a priori. Siempre te das cuenta de la significación de las cosas cuando ya toda ha sido resuelto, cuando ya no importa saberlo. Es triste pero es así.
Quizás más adelante, cuando termine de contarles todo podrán entender a qué me refiero con estas disquisiciones.
Para empezar, hay que saber que para mí (como para casi todo el mundo) los fines de semana son muy especiales. Es feo de decir, pero el fin de semana uno se libera. No es muy común encontrar gente que esté completamente conforme con su trabajo. En su mayoría somos pequeños animales llevados por la necesidad. Incluso lo que empieza como vocación, cuando se vuelca al mundo laboral y se tiñe de innúmeras obligaciones, termina siendo yugo. En otras palabras, durante la semana estamos sometidos a un universo de deberes y horarios que el fin de semana tenemos la oportunidad de mandar a caminar por las alcantarillas.
Así las cosas, uno espera el sábado con ansiedad. El mismo viernes ya estamos palpitando como los candados se empiezan a abrir para dar lugar a la tan ansiada libertad. La última hora laboral del viernes es interminable... en mi caso me llega a agarrar taquicardia... es, literalmente, como estar a punto de explotar. Y esto no tiene que ver, necesariamente, con que te guste o no lo que hacés, sino con sacarse de encima la presión del deber hacer (aunque tu trabajo sea medir modelos desnudas).
El aditamento particular en mi caso es que los sábados me voy a volcar todas mis frustraciones y sueños incumplidos en una cancha de fútbol. Es la oportunidad de ser, por unos minutos, aquel que uno siempre soñó ser. De, dicho poéticamente, “girar el mundo en el redondo balón”.
Les juro que para mí, cuando me voy a jugar a la pelota, es el único momento mágico, el que logra la proeza de detener el tiempo. No me vengan a hablar esos que dicen que al hacer el amor se desdibuja la realidad. El que diga que dejaría de jugar al fútbol por echarse un polvo es por que no le gusta el fútbol (los acepto, pero no los entiendo). Para mí, cada cosa en su debido lugar.
El mundo es, los sábados, la conjugación perfecta de un conjunto de gajos y un conjunto de amigos.
Vale agregar que soy un queso jugando al fútbol, pero por suerte tengo amigos que son tan solidarios conmigo que también desarrollan la patadurez como una forma de vida, así que ninguno desentona con el nivel.
Esto es importante, la comunión, el enlace espiritual que se genera entre un grupo de seres humanos que confluyen en un determinado momento en un campo de fútbol es algo que debe vivirse, no se puede explicar.
Bueno, basta de preámbulos. La cuestión es que el último viernes todo venía desenvolviéndose en la tranquila bruma de la regularidad. Serían como las siete y media de la tarde y ya me palpitaban las sienes pensando en el final de la rutina semanal. En llegar a mi casa a tomarme una copa de vino, agarrar el control remoto, ver el partido televisado, en fin... la ya definida liberación.
Todo iba como siempre... “Chau, viejo, nos vemos el lunes”, clásico saludo a los compañeros de trabajo, cerrado con un también remanido y reiterado “No se mamen que después aparecen el lunes con cara de orto.”
“Al fin...”, piensa uno... y arranca y va dando saltos hasta llegar al auto, como si fuera la protagonista del mago de Oz caminando por la senda amarilla... y no estoy comparando por comparar... que quiere que le diga... es la graficación cándida y pueril de lo más parecido a la felicidad que tenemos los seres humanos.
Así salí el viernes... como siempre, contento...
Ni bien arranqué con el auto todo era lindo y bueno... no es que yo estuviera bajo el efecto de sustancias prohibidas...no, jamás me tentó eso, pero... era viernes, al otro día jugaba al fútbol... todo estaba en orden... el universo funcionaba, aunque sea por unas horas...
Llegué a la esquina del semáforo y, quien aparece, sino el muchacho de los malabares con su cara pintarrajeada para dar un poco de alegría a los segundos interminables del freno... y, que le voy a decir, ya expresé que estaba feliz, así que me dispuse a ver las acrobacias del muchacho... y era bastante bueno, eh.... se puso a tirar pelotas al aire, y giraba y saltaba y fue casi como hipnótico, me quedé absorto... muy bueno era el pibe...
Terminó su rutina y recién ahí caí en la cuenta de que no tenía a mano una puta moneda para darle... y así fue, me sentí en la necesidad de retribuir esos segundos de sana distracción brindada desinteresadamente... me puse a buscar en todos los recovecos del torpedo del auto y no había una sola moneda, inspeccioné el bolsillo superior de la camisa y nada, los bolsillos laterales del saco, secos, los bolsillos del pantalón, un chicle... y bueno, tuve que hacer contorsiones con el cinturón de seguridad hasta poder sacar la billetera del bolsillo trasero del pantalón, puta, el tiempo pasaba, busqué y rebusqué en la billetera y no tenía una sola moneda, apareció sólo un billete de diez pesos... lo dudé durante unos segundos... PERO ERA VIERNES Y YO ESTABA FELIZ... el pibe me miraba a través de la ventanilla... “Mah, sí” me dije, abrí el vidrio y le pasé los diez mangos... Ah, hubiera visto la cara del vago... casi se pone a dar vueltas de carnero ahí nomás...
Yo sonreía con la suficiencia estúpida del que se cree superior por hacer una liberalidad... y cuando miro para el frente veo que el semáforo se está poniendo de vuelta en amarillo... así que arranqué y salí con toda velocidad... esta bien que es viernes, pero no era cuestión de seguir perdiendo tiempo...
Y ahí apareció el zorro... perdón, el agente de seguridad vial, vi las luces de su moto y oí la sirena que me sonó sorpresivamente en la espalda, el espejo retrovisor me mostraba una cara dura como la piedra y una mano haciendo señas para que me apeara...
Maldije a todos los empleados municipales del mundo y especialmente a este que se le ocurría trabajar un viernes a las ocho y media de la noche...
¿Quién no ha pasado por estas circunstancias?, el tipo me dio el clásico sermón, yo que le lloraba, le decía que llegaba tarde a mi casa, que estaba cansado, vente mil pavadas que se te ocurren en ese momento y las largás sin ningún orden y casi sin esperanzas... como el manotazo del ahogado... No hubo inflexión, multa y a joderse.... “Eh, viejo, ¿Ciento Cuarenta Mangos por un semáforo en rojo?, es una locura...” le dije cuando ví la boleta. “Mire –me dijo el agente- estamos en un plan especial de seguridad vial, para evitar los descontroles que se producen entre el viernes y el domingo. Si Ud. va mañana por la mañana a las oficinas de Mitre 225 y realiza una declaración espontánea, se allana y abona la multa, el valor se reduce al cincuenta por ciento.”
“Ah, bueno – pensé – debe ser el día del juicio final, los municipales laburando los sábados.”
Saludé al agente y me fui, con la frustración y el enojo que son entendibles en esos momentos. Acababa de irse al carajo toda la bondad del mundo, el sentido del universo y la felicidad de fin de semana.
Llegué a mi casa con mi mejor cara de ojete. Apenas si debo haberle dicho dos palabras a mi señora mientras cenábamos. Yo pensaba solamente en la multa... no le dije nada a ella... se imagina, con la calentura que tenía si encima tenía que escucharla rompiéndome las bolas iba a estallar...
Ya tenía todo planificado, al otro día jugaba a las doce y media, como a las diez me iba de casa, pasaba a pagar la multa y arrancaba para la cancha... todavía podía salvar el fin de semana.
Bueno, ese fue el error... creo que internamente pensaba que era el único boludo de Neuquén... el único al que le hacían una multa el viernes a las ocho y media de la noche, el único que iba a ir el sábado a la mañana a pagarla... y en esa oficina debía haber como cien personas... mi cara de desesperación debió ser monumental, el hombre que estaba al lado mío me dijo “No te calentés flaco, estamos todos en la misma”, como pretendiendo darme consuelo.
Saqué un número y le juro que el reloj redondo, aparatoso, feo que coronaba la mesa de entradas ejercía una atracción irresistible, lo veía moverse como si estuviera haciendo pasar el tiempo sólo en contra mía... era terrible.
Los minutos se sucedían con una velocidad que, en un momento, le juro que creí que adentro de esa oficina municipal había como un universo paralelo. Doscientas veces estuve a punto de pararme e irme, pero pensaba en la guita y me decía “Aguantá, no seas boludo, si igual vas a llegar.”
Cuando por fin me tocó a mí eran las doce menos cuarto. Me acerqué al mostrador con sonrisa de suficiencia.. “Ja, que capo - me decía- llego pago y justo para el partido”
Claro que el oficial público tenía otros planes. Con su mejor cara de mala predisposición recibió mi numerito y lo encajó en el pinche ese de los números con ganas, seguramente, de pincharme a mí y a cada uno de los hijos de puta que lo hacíamos laburar como perro todo el sábado. “Bueno, -me dije- sonreí y ponele un poco de onda.”
“Si, jefe, mire, me clavaron esta multa –y extendí la boleta- quiero pagarla ahora... antes de que me embarguen” tiré el chiste final como para caer simpático... la cara del tipo me demostró que tenía ideas muy distintas sobre lo que es la simpatía.
“Llene el formulario 1414 E, pase por la ventanilla 9, y después pague en la caja” me espetó mientras me extendía unos papeles.
“Hijos de puta –pensé- porqué no me dieron el formulario cuando entré y nos ahorrábamos un montón de tiempo.” Pero bueno, de nada valía ahora calentarse, a pesar de que la sangre fluyendo por mi cuerpo me indicaba lo contrario.
No di ni las gracias y empecé a buscar un lugar mínimamente apropiado para poder llenar un formulario... finalmente, contra la pared y a las puteadas contra los empleados municipales, el intendente, el zorro y la lapicera bic que no quería andar me puse a llenar todos los datos... bueno, ni le cuento... había que poner hasta el código de ADN.
A las chapas terminé todo, me fui con la velocidad de Caniggia hasta la ventanilla 9, arranqué en un zigzag propio de Ronaldinho hasta la caja, esquivando a todos los que iban en esa dirección así llegaba antes. Pagué más rápido que volando y salí... Mire el reloj ERAN LAS DOCE Y CUARTO... no iba a llegar nunca a horario a la cancha.
La bronca que tenía era terrible, estaba todo mal... manejando como Traverso llegué a la cancha a la una menos cuarto... el partido todavía no había empezado, pero mis compañeros ya estaban reunidos como para disponerse a entrar. No sé ni como estacioné el auto... me bajé y llegué corriendo...
Por supuesto que nuestro seudo técnico me cagó a pedos, me dijo que ya habíamos hablado el tema del horario, que era una falta de respeto y que se yo cuantas cosas más... y me dejó de suplente el muy choto... Yo todavía me manejaba... iba a mandarlo a dar una vuelta por la matriz de su progenitora, pero me contuve... estaba con la vista nublada de la calentura... me calmaba a mí mismo diciéndome “Tranqui... el no tiene nada que ver...”, pero por dentro lo hubiera cagado a trompadas... por más amigo que fuera.
Me senté al costado de la cancha y me dispuse a cambiarme tratando de pasar el momento de ira casi incontenible. Lo peor de todo, Ud. sabe, es que yo sabía que la culpa de todo era mía... pero no podía controlarme, sentía que al primero que me dijera cualquier cosa lo iba a reventar a trompadas...
El partido... una porquería... el equipo no jugaba a nada, no me voy a detener en detalles, pero baste con saber que al final del primer tiempo ya perdíamos dos a cero y con una suerte tremenda... en el entretiempo el director técnico nos hizo una arenga terrible, que no teníamos sangre, que parecía que no queríamos jugar al fútbol, que para amargarse así prefería quedarse en su casa... que se yo, un montón de cosas, lo único que yo sentía era que adentro mío seguía creciendo la furia como un volcán...
De cambios en el equipo ni hablar... entró el mismo... y siguió la misma línea... a los diez minutos del segundo tiempo ya estábamos tres goles abajo... el DT miraba para donde estábamos los suplentes... y los iba llamando a todos uno por uno... menos a mí...
Cuando faltaban cinco minutos y yo estaba a punto de agarrarlo a patadas, me parece que se asustó con mi cara y me dijo que iba a entrar... nuevamente me contuve... no quería arruinar el grupo haciendo una escena de telenovela...
Qué quiere que le diga esos cinco minutos no fueron nada... entré con un equipo derrotado futbolística y anímicamente... yo no podía hacer nada... más que seguir acumulando bronca... ya no soportaba más... y el partido ni siquiera daba para que se arme una rosca y yo me pueda descargar... era una situación terrible...
Cuando sonó el pitazo final del árbitro sentí como que me pegaban una piña en la nuca... me dolía el cuerpo de tanto aguantar la bronca... estaba todo contracturado...
Ni siquiera me cambié... agarré mis cosas y sin decir nada me fui al carajo...
Venía por la ruta... digamos que manejaba como en un sueño... sólo se me aparecían las imágenes del zorro en el espejo retrovisor, la boleta, el chabón de la mesa de entradas, el puto reloj que se me cagaba de risa mientras esperaba a ser atendido, la cara del técnico retándome... era una tortura...
Y de repente... el semáforo me frena... y ¿Quién aparece en frente mío? EL CHABÓN DE LOS MALABARES... fue como si... a ver.... ¿Vio que dicen que cuando uno está por morirse pasa la vida en un segundo delante de sus ojos?, bueno, supongo que es algo parecido a lo que me pasó a mí... lo vi al pibe y enseguida me di cuenta cómo había empezado todo... y automáticamente aceleré y lo pasé por arriba...
No sé si está bien o no... pero todo podría haber sido diferente si el vago no hubiera aparecido el viernes por la noche... toda la sucesión de desastres que me llevaron a estar en un estado de cólera intolerable comenzaron por querer ser bueno con ese chabón...¿Me entiende señor Juez?

miércoles, 2 de mayo de 2007

Welcome to the black parade (My chemical romance)





Fa... la verdad que pegó el tema del feriado...


Por lo menos para Chinete, que recién hoy nos manda su análisis del último partido.


OroyBarro© agradece al cronista estrella, pero le apercibe a ponerse las pilas, bajo expresa amenaza de publicar solamente comentarios del Moscha.





Si el Pelo no tiene culo, ¿que es el culo? El sábado pasado empató injustamente y las autoridades del torneo le dieron los puntos por la mala inclusión de jugadores a Transporte Sierra. Sin embargo, los árbitros de ese mismo encuentro no solo nos chicaneo y cago en ese partido, sino que también con posterioridad, al pasar el informe de los suspendidos, dándole fechas a Culini Galli y a Normand Nallin en vez del Chino y Soarzo.
Y acá se viene lo más importante de la fecha, en este último partido, no se incluyó a ninguno de los cuatro implicados en la suspensión, porque el partido en los papeles era más que fácil y así se demostró en los 68 minutos y 48 segundos jugados en la cancha número 2 de Duronia.
3 a 0 en un primer tiempo en donde el rival corrió y tuvo más resistencia, y ese fue el resultado final, una defensa modificada en un 75%, un medio con una rueda casi en llanta (la mamúa de Daniel) y dos delanteros que mojaron. Qué más se puede pedir.
Dicen que las segundas partes nunca son buenas y el sábado no fue la excepción, tal vez porque se cambió casi medio equipo o se saco el pie del acelerador.
A continuación lo que muchos pedían, un análisis uno por uno de los dieciséis jugadores que estuvieron el sábado:
Sebastián “Nalbi” Carro ( 7 ): muy poco laburo en todo el partido, dos intervenciones para recalcar. Primera, un mano a mano que tapó con las piernas y la otra un, centro que descolgó pegando un grito, primera vez que se le escucha en la cancha (no sé si gritará por otros lados) y es un buen signo que empiece a hablar con sus compañeros.
Guillón Sanpitersen ( 8 ): no fue tan decisivo como en otros partidos, tal vez la gira artística lo dejó demasiado exhausto, pero se mostró seguro y hasta se mandó en un par de veces al ataque. Lo más destacable es su jugada de distracción.
Chucky Mirantes ( 10 ): rápido, solvente y hasta omnipresente fue la actuación del menor de los Mirantes. Antes que nada convengamos que no jugó en su posición y que para el puesto de central le sobra.
Hetitor ( 10 ): otro que se destacó, en el primer tiempo jugó de lateral por la derecha y en el segundo pasó a volante por el mismo carril. Convirtió un hermoso gol, delicada definición después de una jugada de pelota parada que se autoproclamó el “Estu” Gutiérrez por sus entrenamientos. En el segundo tiempo se cansó de recorrer el andanivel derecho, marcando, pidiéndola y llevándola al campo rival.
Wilhem Salónica ( 8 ): un giro total a toda su carrera en el Pelo, medio torneo entrando de a puchitos y en este partido arrancó de titular con el perfil cambiado en el lateral izquierdo. Si bien no sufrió con ataque constantes por su lado, cada vez que pasó la pelota por ahí resolvió de manera acertada, tengamos en cuenta los atenuantes anteriores, y la situación no le quedó grande.
Freddy Lineares ( 8 ): jugó solo un tiempo y con eso le bastó para demostrar que marca diferencias, aparte de hacerlo de volante central, y pide urgente un lugar en el equipo titular. Él fue el ejecutante de la jugada del segundo gol, gracias a su pegada e ¿inteligencia? Para jugar.
Daniel “escabio” Lineares ( 6 ): Tremendo centro para asistir al goleador del equipo y después, como decía Luca:- “Mejor no hablar de ciertas cosas”
Brurer “supersonic assjet” ( 7.5 ): nunca defrauda con su despliegue físico, tampoco con su juego, pero con un par de lecciones de física elemental se le podría hacer entender que la materia es impenetrable. Aparte de correr, su vocación de jefe mandarín lo lleva a tener que jugar por todos lados y ordenar a sus compañeros.
Diego “belleeeezaaa” Oller ( 7.5 ): se perdió en el forcejeo inicial, parece que le gusta, pero en el segundo tiempo siguió corriendo y haciendo jugar al equipo.
Jorge Aníbal Martínez ( 8 ): no por nada es el goleador del equipo, después de conectar un testazo en una monumental elevada para mandar el balón al fondo de la red tras el centro asistencia del mayor de los Lineares. A la hora de tener la pelota se hizo un festín con los defensores de Camarilla. Qué siga dulce el “Loco Padúa” aurinegro!
Gurkariel ( 8 ): así como Coqui estuvo entrenido con la defensa rival, el veterano delantero, espero el momento justo para golpear, y tuvo dos situaciones clarísimas. En la primera se la saca el arquero en una atajada impresionante y en la otra transformó en gol un contragolpe genial que duró cuatro toques.
Mayran ( 7 ): con un segundo tiempo más que aceptable, se ganó la ovación de todos los que estaban afuera a los cuatro minutos después de hacer un bellísimo taco para ser salida por la derecha. Entró por el lesionado ¿? Daniel. Jajaja!
Alfred ( 7 ): hizo un gran cierre por el lateral izquierdo haciendo sentir su áspero juego.
Morita ( 7 ): reapareció después de una operación donde le extirparon las hemorroides, aportó aire al equipo.
Rubén ( 7 ): le puso mucho empeño pero no tuvo situaciones claras para resaltar. Bien el juego aéreo, su fuerte.
Moscha ( 7 ): si bien no marcó goles, estuvo movedizo y ¡ganó una de cabeza! Las veces que no pudo tener la pelota bajó y trató de encontrarla más abajo. Una pena que después de una jugada de varios toques y él enganchando en el área no haya terminado en gol. Pero bueno…

No es que sea el Manchester ni el Barcelona, o que se haya ganado 20 a 1 o esté regalando puntaje a lo tonto pero el rival fue de un nivel malo a casi paupérrimo. Pero los partidos que en teoría son fáciles hay que ganarlos aunque sea 1 a 0 con un gol como el de Ortega a Quilmes.