-“Como hay que entender esto, loco, estoy re caliente...” – se enfureció Diego mientras se alejaba de la cancha.
-“Y... que se yo...” – intentó contemporizar Alfredo, mientras caminaba al lado...
-“No, pero es tremendo... siempre lo mismo” – arremetió Diego como si fuera una cuestión de vida o muerte- “al final cada uno hace lo que se le canta el forro de las pelotas... vos mirá sino, todos terminan enojados, nos puteamos entre nosotros... fijate que no vas a ver nunca a un tipo feliz acá... no... la verdad es que son unos culiados...”
Silencio incómodo de Alfredo...
-“¿Y sabés quien tiene la culpa de todo?” – Continuó Diego- “El gil del Colorado... se puede ir a lavar el ojete, que querés que te diga... yo ya no se si me la banco... por que, ¿viste?... al final uno se calla la boca para no generar quilombos en el grupo, pero... no... todo tiene un límite... ¿y sino, para que se mete a dirigir al equipo si después va a hacer lo que dicen los otros? ¿Qué, no tiene huevos? ¿No somos todos grandes ya?, entonces que no se venga a sacar la mochila después...”
-“Pero...” –quiso intervenir Alfredo...
-“Y sino, fijate...” –Diego no lo dejó ni empezar- “no sé que tiene con Daniel... se manda diez mil cagadas, y nadie le dice nada, siempre de titular, nunca lo saca, y después uno se manda una burrada y a la mierda... por que esto no es fútbol profesional, loco... acá venimos a pasar el rato viste.... al final siempre lo mismo, que rompen las pelotas con que tenemos que decidirnos, a ver si queremos ganar o jugamos todos, pero no... por que si le ponemos coronita a alguno se va todo al carajo... no entienden que las dos cosas van de la mano... si querés hacer un grupo unido para salir campeón tenés que respetar a todos, viste...”
-“Y... si...” -intentó meter bocado Alfredo...
-“Pero no...” –Diego actuó como si no lo hubiera escuchado- “nada... ni una cosa ni otra... es una bosta, terminás el sábado estresado, cuando venís a distenderte... por que cuando ganamos todo bien, todo el mundo se caga de risa y llueven las cervezas, pero si llegamos a empatar nomás... Ay mamita... todos se rasgan las vestiduras... todos hablan... todos se sacan el muerto de encima... se re putean... no, es al pedo...”
-“Bueno... pero vos también...” – Quiso decir Alfredo...
-“Y que después no me vengan con que al otro día se olvidan de la peleas...” –siguió Diego como si estuviera solo- “por que es todo mentira... cada vez que empezamos un torneo nos juntamos, hablamos un montón de boludeces, y al final todo se desbanda para el carajo... cada uno actúa como si fuera el único que tiene la verdad absoluta...”
Esta vez Alfredo se calló, ya sabía que lo de Diego era un monólogo de descarga.
-“Mirá sino la que hizo el otro día... y no me digas que no, por que todo el mundo le vio la cara a Mariano... Por que el Guille es un jugadorazo, eso no te lo niego, pero si llega tarde le falta el respeto al equipo, viste... es así, no me digas que no... por que Mariano ya estaba cambiado para entrar y como llegó el otro se quedó afuera... y eso no está bien, por que Mariano no dijo nada, pero otro se hubiera calentado... y no tiene nada que ver con que sea bueno o malo jugando... el chabón está siempre... ¿o no?..”
-“Si...” – contestó un lacónico Alfredo.
-“Vos me entendés ¿no?,” -Diego ya sonaba completamente enfurecido- “por que después pienso que soy yo solo, pero no, por que todos tienen una idea sobre el equipo viste... pero después se hacen los pijas y en algún momento todo explota viste... al final te digo la verdad, no sé por qué carajo vengo a complicarme la vida con estos forros todos los fines de semana...”
-“Por que estos forros son tus amigos... boludo.”-Lo cortó en seco Alfredo.
Diego lo miró a Alfredo, y sintió como se desbarrancaba toda su teoría... prendió un pucho y siguió caminando... callado.
-“Y... que se yo...” – intentó contemporizar Alfredo, mientras caminaba al lado...
-“No, pero es tremendo... siempre lo mismo” – arremetió Diego como si fuera una cuestión de vida o muerte- “al final cada uno hace lo que se le canta el forro de las pelotas... vos mirá sino, todos terminan enojados, nos puteamos entre nosotros... fijate que no vas a ver nunca a un tipo feliz acá... no... la verdad es que son unos culiados...”
Silencio incómodo de Alfredo...
-“¿Y sabés quien tiene la culpa de todo?” – Continuó Diego- “El gil del Colorado... se puede ir a lavar el ojete, que querés que te diga... yo ya no se si me la banco... por que, ¿viste?... al final uno se calla la boca para no generar quilombos en el grupo, pero... no... todo tiene un límite... ¿y sino, para que se mete a dirigir al equipo si después va a hacer lo que dicen los otros? ¿Qué, no tiene huevos? ¿No somos todos grandes ya?, entonces que no se venga a sacar la mochila después...”
-“Pero...” –quiso intervenir Alfredo...
-“Y sino, fijate...” –Diego no lo dejó ni empezar- “no sé que tiene con Daniel... se manda diez mil cagadas, y nadie le dice nada, siempre de titular, nunca lo saca, y después uno se manda una burrada y a la mierda... por que esto no es fútbol profesional, loco... acá venimos a pasar el rato viste.... al final siempre lo mismo, que rompen las pelotas con que tenemos que decidirnos, a ver si queremos ganar o jugamos todos, pero no... por que si le ponemos coronita a alguno se va todo al carajo... no entienden que las dos cosas van de la mano... si querés hacer un grupo unido para salir campeón tenés que respetar a todos, viste...”
-“Y... si...” -intentó meter bocado Alfredo...
-“Pero no...” –Diego actuó como si no lo hubiera escuchado- “nada... ni una cosa ni otra... es una bosta, terminás el sábado estresado, cuando venís a distenderte... por que cuando ganamos todo bien, todo el mundo se caga de risa y llueven las cervezas, pero si llegamos a empatar nomás... Ay mamita... todos se rasgan las vestiduras... todos hablan... todos se sacan el muerto de encima... se re putean... no, es al pedo...”
-“Bueno... pero vos también...” – Quiso decir Alfredo...
-“Y que después no me vengan con que al otro día se olvidan de la peleas...” –siguió Diego como si estuviera solo- “por que es todo mentira... cada vez que empezamos un torneo nos juntamos, hablamos un montón de boludeces, y al final todo se desbanda para el carajo... cada uno actúa como si fuera el único que tiene la verdad absoluta...”
Esta vez Alfredo se calló, ya sabía que lo de Diego era un monólogo de descarga.
-“Mirá sino la que hizo el otro día... y no me digas que no, por que todo el mundo le vio la cara a Mariano... Por que el Guille es un jugadorazo, eso no te lo niego, pero si llega tarde le falta el respeto al equipo, viste... es así, no me digas que no... por que Mariano ya estaba cambiado para entrar y como llegó el otro se quedó afuera... y eso no está bien, por que Mariano no dijo nada, pero otro se hubiera calentado... y no tiene nada que ver con que sea bueno o malo jugando... el chabón está siempre... ¿o no?..”
-“Si...” – contestó un lacónico Alfredo.
-“Vos me entendés ¿no?,” -Diego ya sonaba completamente enfurecido- “por que después pienso que soy yo solo, pero no, por que todos tienen una idea sobre el equipo viste... pero después se hacen los pijas y en algún momento todo explota viste... al final te digo la verdad, no sé por qué carajo vengo a complicarme la vida con estos forros todos los fines de semana...”
-“Por que estos forros son tus amigos... boludo.”-Lo cortó en seco Alfredo.
Diego lo miró a Alfredo, y sintió como se desbarrancaba toda su teoría... prendió un pucho y siguió caminando... callado.
4 comentarios:
Amigos: les regalo un pequeño cuento, ya que no mandé mails, ni pienso gastar un cobre en Ustedes.
Un Abrazo
Ciencia ficción en su más puro estado. Asimov te envidiaría. El Diego en toda su vida hablaría tanto como en este cuento super ficticio. Aguante un Pulitzer.
Che, la foto está muy buena, pero no sirve para ponerla en nungún lugar porque es muy chica... Fijénse los responsables de la misma si pueden aumentarle la resolución...
Che, porque no le dicen a Siccolo que se la haga plantar por un diseñador de web!
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