viernes, 15 de febrero de 2008

Si es bueno, mejor. Si es bueno y barato dos veces mejor.

¿Ficción? ¿Realidad?... Quien puede saber lo que ocurre dentro del cerebro de nuestro Cronista Estrella.

Si, señores... Volvió Chinete.

"Los Redondos es un grupo que funciona por el principio de placer. Nunca, ni
siquiera cuando éramos muy chicos, elegimos al que tocaba mejor la guitarra.
Tocamos con gente que no sabía tocar... Fue un plan de amigos y eso hizo que
algunos quedaran en el camino"


Carlos Solari.



Apenas había pasado la hora en que el día se parte al medio y las ilusiones arrancaban como cada nueva temporada. El sol rajaba la tierra, los árboles, la sombra y todo lo que se cruzaba. Pululaban las pequeñas proles de los integrantes del recién ascendido a la “C”, el ¿glorioso? Pelotillehue F.C., y también pololeaba uno de los defensores, zurdo y residente en Nqn para más información, junto con su pareja. Todos descansados y retornando de sus vacaciones, lo que no quiere decir que estaban óptimos para ser los mejores de la divisional, esperaban ansiosos la charla técnica y que dieran la formación inicial. Caras nuevas y caras ausentes para este campeonato. Y lo peor era que había cada vez más caras viejas, porque el tiempo pasa y pasa para todos.
La mayoría haciendo buena letra, aunque ya se sabía de los preferidos de los técnicos e intocables, calentando apenas se cambiaron. Y empiezan las caricias en el lomo para que inflador anímico les llegara profundamente.
Les hablan los técnicos y la lista para arrancar el encuentro queda así:
1- Juanchi (Los años pasaron y los postres también me parece)
2- Culini (Ya se le había pasado la gastronterocagadera que tenía)
3- Alfred Hitchcock (Más suspenso no le puede poner a sus salidas con pelota dominada)
4- Mairan (No sé por qué pero para el técnico es titular)
5- Muñeco (Dicen que es que mejor está parado en el medio, dijeron eso no que no corría)
6- Guillón (Su doble temporada y el regalo para el cumpleaños del técnico se adjudicó un puesto titular)
7- Brurer (Es el que le da oxigeno y velocidad al equipo, no mucho más)
8- Richardín (Les cae bien a los dirigentes y está recomendado por Culini)
9- Gurkariel (Inamovible, le da peso ofensivo al equipo)
10- Dieguei (Su estilo de juego lo relegó como enganche, pero este hdp en Pacifico no sabés como jugaba si metía la pata y todo)
11- Narigón Martínez (¿Eeeh?)

Y así arrancan estos muchachos como si fueran una elite a separase a puras sonrisas de los que quedaron en el hipotético banco de suplentes. Banco de suplentes en dónde hay corridas para la cantina, caras de culo por no ser titular y algún chiste pelotudo de Wilhem.
El partido arrancó, partido de alto vuelo sobretodo por el rival que a los 4 minutos con 26 segundos había metido el primer gol. Bueno, pensaron, nos agarraron fríos pero ahora les metemos la pelota en el orto, se dijo la dupla técnica. 4 a 0 terminó el primer tiempo.
La cara de traste que tenía Patarrón. No emitió sonido alguno
Hasta que los cabizbajos titulares se agruparon con los veinticinco más o menos que estaban afuera. En voz serena pero en tono de reproche les dijo:
-Son unos hijos de remilputa! Veinticinco veces les hablé de jugar tocando, no hacer boludeces, marcar y ayudar al compañero y al final terminan jugando peor que Cipolletti cuando el Mingo hace cambios.
-Pero que estos pibes son muy buenos- acotó Culini.
-No sean culiaos, llegaron cinco veces y metieron cuatro goles, porque el resto del partido en vez de patearle al Juanchi los hicieron bailar fuera del área ¡¡¡chica!!!
-A ver… entran Wilhem por Alfred, Normand por Culini, Firu por Guillón, Hetore por Mairan… y de atrás se escuchó:
-Yo estoy esquinzado, aparte de cuatro no juego!!!
-Bueno, Mairan sigue. Dientaniel por Muñe, Moia por Richardín, Chejón por Dieguei, Patirri por el Narigón y Moscho por Gurk.
-¿No será demasiado exagerado cambiar a casi todo el plantel?- Preguntó Guillón tímidamente.
-¡No! ¡Si jugaron como el mismísimo orto! Peor no puede ser el partido de mierda, lo peor que puede pasar es que todo el equipo juegue como la mierda.

Y así arrancó la segunda etapa en dónde los rivales sacaron la patita del acelerador. Y en un descuido de ellos le quedó una pelota afuera del área a Patirri que con un tremendo patadón la clava al ángulo a los 3 minutos. Las esperanzas empezaban a asomar. Y crecieron más a los 17 cuando el Moscho, no se sabe bien todavía con que le pegó, deja el partido 2-6 abajo.
Igual, no se entusiasmen que al partido no lo dieron vuelta y el resultado final fue 7 a 2.
Los únicos rostros con sonrisas fueron de los que no jugaron y que ya estaban bastante entonados con las cervezas ingeridas. Todos sentados mirando el suelo, nadie quería ser el primero en decir –Bueno loco ¡vamos a tomar algo!- Porque ni daba. No hubo reproche alguno entre compañeros y tampoco desde los conductores del equipo. Lo único que rompió tan espeso silencio fue una frase que decía más o menos así:
-“En una mala noche estamos entre los mejores, pero en una buena, no se nos acerca nadie” Jimmy Page.
Frase salida de la boca del más Rocker del equipo, Chejón.
Pero la desazón y la bronca se terminan a la noche, ya que las cosas del fútbol quedan en la cancha y solo sirven para evocarlas y añadirlas en el álbum de las risas compartiendo un vino mientras se espera que el asadito ya esté para comerlo, y pasarán a ser anécdotas que se las contaremos a nuestros hijos y nietos, solo los que no seamos estériles.

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