Estuve trabajando en una nueva opción de cuentos.
Son los famoso cuentos cortos o micro relatos…
No se si a alguien pueda interesarle el cuento así en breve espacio (y dudo que a muchos del Pelo les pueda interesar el cuento en general), pero bueno... lo intento.

(PD: A ver mamertos si se dan cuenta de la relación de la imagen con este post.)
Van tres:
Deseos.
“Mirá”, dijo Seba a su compañero justo antes de que el árbitro diera el pitido inicial, “vos pasámela a mí, yo amago hacia la izquierda, voy hacia la derecha… paso al Seis de ellos, se la suelto al carrilero y voy a buscar el centro al área…”
Sonó el silbato, Seba recibió el balón… amagó a la izquierda, fue hacia la derecha y… rotura de ligamentos cruzados de la rodilla…
¡¡¡Qué mierda que son los deseos cuando la realidad te pasa por encima!!!
“Mirá”, dijo Seba a su compañero justo antes de que el árbitro diera el pitido inicial, “vos pasámela a mí, yo amago hacia la izquierda, voy hacia la derecha… paso al Seis de ellos, se la suelto al carrilero y voy a buscar el centro al área…”
Sonó el silbato, Seba recibió el balón… amagó a la izquierda, fue hacia la derecha y… rotura de ligamentos cruzados de la rodilla…
¡¡¡Qué mierda que son los deseos cuando la realidad te pasa por encima!!!
Final por falta de evolución.
Alberto miró para el costado, sólo la línea de cal y una hilera de álamos viejos y crujientes… miró hacia atrás y vio venir un carrilero a toda velocidad… subía y bajaba, subía y bajaba… miró hacia el área rival… nada… dos stoppers, pero ninguna camiseta amiga… ¿Y el nueve? Se preguntaba… allá por la mitad de la cancha lo reconoció ayudando al doble cinco… “demasiada táctica” se dijo… y sintió la soledad más opresiva en su pecho, pero luego se dio cuenta que no… no era soledad… se sintió inútil, inexistente… inundado por el sinsentido de su lugar en la cancha y en el mundo… juntó las últimas fuerzas que le quedaban y metió un pique corto de esos que tanto le habían admirado en otros tiempos, fue derecho hacia el ángulo de la cancha… voló en palomita y se clavó el palo del banderín del corner en el medio del pecho… fue el último wing que se vio en el torneo.
De coelo et inferno.
¿Cómo es posible comprender la eternidad que la religión nos enseña?
¿Uríes con labios de miel y virginidad restaurada luego de cada coito? ¿Visión celestial del todopoderoso? ¿Ascensión del alma? ¿Llamas eternas? ¿Limbo? Demasiado abstracto. Sea más terrenal:
Juegue un torneo de fútbol en el que sea sumamente importante lograr ser campeón, sea por que lo juega con amigos, por que hay un premio en metálico, por que es el último que juega en su vida, por la razón que fuere.
Sostenga un rendimiento regular a lo largo de cada uno de los encuentros, de modo tal de llegar al último partido del mencionado campeonato con la siguiente condición: Sólo el triunfo en esa fecha final transformará a su equipo en campeón. El empate o la derrota automáticamente hacen campeón a otro conjunto.
Faltando un minuto para acabar el partido, el mismo deberá ir empatado (son intrascendentes las incidencias particulares de ese empate, 0 x 0, 1 x 1, 5 x 5).
Ocúpese de ubicarse cerca del área grande, reciba el balón, encare con pelota dominada eluda a cualquier rival que se le interponga y al llegar frente al portero chutee.
Ese preciso instante es el que le dará noción de los conceptos de cielo e infierno: El cielo es meter todo el tiempo el gol que le da el campeonato a su equipo. Las llamas eternas de la vergüenza son el infierno de errar un gol, solo, en el último segundo y que otro equipo de la vuelta.
1 comentario:
A ver... actualización para el que no entienda nada:
En el cuento De Coelo et inferno... el principio hace referencia a concepciones del cielo para musulmanes (lo de las "Uríes") y cristianos.
En el cuento Deseos... todo parecido con la realidad es mera coincidencia.
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