Bueno... parece que la semana nos agarró esotéricos.
Nuevo cuento corto de Chinete.

Dios... Cuál D10s?
Estábamos jugando muy bien, yo como capitán estaba ordenando la defensa y hasta pegando terribles chutazos desde afuera del área, inquietando al arquero rival.
Tuvimos incontables ocasiones para abrir el marcador pero… tuvieron mucha suerte. En un momento, ya el segundo tiempo, me empecé a sentir mal pero continué jugando porque para ser campeón debíamos ganar este partido de octavo de final. Mi camiseta número 12 estaba mojada por ese sudor frío y caliente que me producía esa calurosa tarde y el dolor de panza. Por eso seguí pidiéndole a Dios que me dejara solo hasta el final, yo era su capitán y el estandarte de cada ataque que salía desde atrás.
Produjimos 3 ó 4 jugadas más casi, casi gol pero no, es por eso que pensé que Dios nos daría de tanto crear situaciones, la oportunidad. Oportunidad que merecíamos y Dios lo sabía. Sería injusto, ya que lo merecíamos.
Solo 10 minutos quedaban y no llegaba ese tan preciado ingreso del balón en el arco… pero de repente el mejorcito jugador de ellos esquivó a uno, dos, tres de los nuestro y se la toca a su compañero en el costado izquierdo. Las ilusiones de ser campeón estallaron en más de mil pedazos y por primera vez maldije a Dios. Siempre me habían dicho que Dios era amor y justicia pero parece que no siempre es así.
Pero ese día supe que D10s no estaba de nuestro lado, apareció en el minuto 80 y fue para ellos.
(Dedicado al más grande en esta nueva etapa de su vida, y que sea la mejor para nosotros los amantes de la celeste y blanca).
2 comentarios:
¡Cómo grité ese gol... la puta madre!
Como sufrimos...for favor.....!!
y que golazoooo....!!!
Tambien tenemos que agradecerle a D10s por el "Agua Bendita" ofrecida al rival??
Publicar un comentario