
Daniel descolgó el tubo del teléfono y marcó casi por inercia el número de Marcelo.
Dos timbres de espera que le parecieron eternos…. Riiiing – Riiiing.
- Holaaaa… - Atendió un desprevenido Marcelo
- ¡¡¡Hermano!!! Estoy hecho mierda, no doy más… - Espetó casi lloroso Daniel.
- Pero, Pero… pará loco ¿Qué te pasa?, tranquilízate – intentó bajar los ánimos Marcelo.
- No viejo, esto no da para más… la vida es una mierda… no hay una buena… yo tiro la toalla...
- No, no, hermanito… no, tranquilízate – Marcelo se había asustado con las palabras de Daniel.
- Te llamo por que sos mi mejor amigo, y hay decisiones demasiado importantes… y esto es lo último… el final, se termina.
- Pero, no entiendo Dani, no hagas boludeces… hablemos… contame…
- Es que yo vengo aguantando mucho Marcelo… vos sabés… vos estuviste siempre al lado mío… cuando hace tres meses se murió mi vieja fue durísimo, pero terminé entendiendo que son cosas de la vida, que la muerte es irremediable, siempre tengo presente tus palabras, de que sería injusto morirse antes que las madres por que eso las haría sufrir, que un buen hijo tiene que saber asumir el dolor… - Daniel estalló en llanto…
Marcelo mantenía el silencio… no sabía bien que decir y tenía miedo de embarrarla si decía una palabra de más. Daniel continuó:
- Cuando Alicia me dejó hace un mes también la sufrí loco… es cierto que ya venía todo mal, pero terminar una relación de tantos años es terrible igual… la sensación de soledad opresiva es tremenda… me daban ganas de salir corriendo a buscarla y decirle que sí, que tenía razón, que todo lo que ella quisiera yo lo cambiaría, aunque opinara lo contrario… nada me importaba, sólo quería no sentirme solo… la soledad era la peor tortura… - Daniel hablaba entre hipos y sollozos – pero ahí estabas vos, para ayudarme, para hacerme entender que nunca es cierta la frase más vale malo conocido que bueno por conocer… que siempre es preferible sentirse mal buscando algo bueno que sentirse mal aceptando lo malo como natural… - Daniel no podía contener un gimoteo casi histérico.
- Bueno Dani, pero aguantá… yo en dos minutos estoy en tu casa y hablamos tranqui… aguantá ….
- No, no – Interrumpió Daniel - ni te gastes loco… yo llamo sólo para agradecerte… vos sos el único que ha sabido darme una mano, que me escuchó y me aconsejó sin esperar nada a cambio…
Hace dos semanas me quedé sin laburo y vos me pusiste en contacto con la gente esa de la casa de repuestos, y ahora estoy trabajando de vuelta… Marcelo, vos sos más que un hermano para mí, pero ahora ya no hay retorno… esto es demasiado… ya nada tiene sentido… ni me importa si lo tiene y yo no lo encuentro… no hermano, yo no busco más nada… que se cague todo…
Me da pena no tener un arma así todo sería más rápido…
Pero ya voy a encontrar una forma… no quiero que esto sea trágico para vos… quiero que te quedes con toda mi colección de autitos Piluqui… cuidalos por favor… chau… chau…. – Daniel no pudo seguir hablando abrumado por el llanto incontrolable.
- No… Pará – Las palabras se trababan en la lengua de Marcelo, estaba completamente sorprendido y asustado por la situación – No hagas nada por favor… no entiendo… por lo menos explicame… contame… por favor… en serio Dani… en serio, no me hagas sentir tan mal… creo… creo que me merezco una explicación…
- Bueno Dani, pero aguantá… yo en dos minutos estoy en tu casa y hablamos tranqui… aguantá ….
- No, no – Interrumpió Daniel - ni te gastes loco… yo llamo sólo para agradecerte… vos sos el único que ha sabido darme una mano, que me escuchó y me aconsejó sin esperar nada a cambio…
Hace dos semanas me quedé sin laburo y vos me pusiste en contacto con la gente esa de la casa de repuestos, y ahora estoy trabajando de vuelta… Marcelo, vos sos más que un hermano para mí, pero ahora ya no hay retorno… esto es demasiado… ya nada tiene sentido… ni me importa si lo tiene y yo no lo encuentro… no hermano, yo no busco más nada… que se cague todo…
Me da pena no tener un arma así todo sería más rápido…
Pero ya voy a encontrar una forma… no quiero que esto sea trágico para vos… quiero que te quedes con toda mi colección de autitos Piluqui… cuidalos por favor… chau… chau…. – Daniel no pudo seguir hablando abrumado por el llanto incontrolable.
- No… Pará – Las palabras se trababan en la lengua de Marcelo, estaba completamente sorprendido y asustado por la situación – No hagas nada por favor… no entiendo… por lo menos explicame… contame… por favor… en serio Dani… en serio, no me hagas sentir tan mal… creo… creo que me merezco una explicación…
Durante diez segundo se sentían solo los suspiros y lloriqueos de Daniel en la línea… Marcelo no tenía más palabras para decir.
- No podés decirme eso – Casi gritó Daniel – no podés venir a decirme que no entendés nada… no te hagás el boludo – El tono de Daniel iba subiendo en furia, como si empezara a dirigir su enojo hacia el pobre Marcelo que seguía sin entender nada – cualquiera puede decirme que no entiende, pero no vos… nos conocemos demasiado, nos gustan las mismas cosas… no podés hacerte el sota… sabés bien que esto no da para más…
- No chabón… - Marcelo intentó defenderse – no entiendo nada… te juro por lo que más quiero que no entiendo un carajo de qué es lo que te pasa….
- ¡Ah Bueno! – Daniel se puso furioso – Al final sos un gil de mierda… ¿Cómo me decís a mí que no entendés nada? Yo no puedo creerlo… en serio no puedo… listo, esto colmó el vaso…
- Pará pelotudo, pará… - Marcelo ya empezaba a enojarse también - ¿Me querés decir claramente que mierda te pasa?
- ¡¡¡OCHO AÑOS!!! ¿Te parece poco? Ocho años sin jugar un mundial… me quiero matar ya, loco… ¿Cómo mierda podemos quedar afuera? Esto es demasiado… lo único que podía darme esperanza en este universo de mierda ahora sólo significa más tristeza… listo viejo, para mí se acabó todo…
- No chabón… - Marcelo intentó defenderse – no entiendo nada… te juro por lo que más quiero que no entiendo un carajo de qué es lo que te pasa….
- ¡Ah Bueno! – Daniel se puso furioso – Al final sos un gil de mierda… ¿Cómo me decís a mí que no entendés nada? Yo no puedo creerlo… en serio no puedo… listo, esto colmó el vaso…
- Pará pelotudo, pará… - Marcelo ya empezaba a enojarse también - ¿Me querés decir claramente que mierda te pasa?
- ¡¡¡OCHO AÑOS!!! ¿Te parece poco? Ocho años sin jugar un mundial… me quiero matar ya, loco… ¿Cómo mierda podemos quedar afuera? Esto es demasiado… lo único que podía darme esperanza en este universo de mierda ahora sólo significa más tristeza… listo viejo, para mí se acabó todo…



