jueves, 10 de septiembre de 2009

SIN ESPERANZA.


Daniel descolgó el tubo del teléfono y marcó casi por inercia el número de Marcelo.
Dos timbres de espera que le parecieron eternos…. Riiiing – Riiiing.
- Holaaaa… - Atendió un desprevenido Marcelo
- ¡¡¡Hermano!!! Estoy hecho mierda, no doy más… - Espetó casi lloroso Daniel.
- Pero, Pero… pará loco ¿Qué te pasa?, tranquilízate – intentó bajar los ánimos Marcelo.
- No viejo, esto no da para más… la vida es una mierda… no hay una buena… yo tiro la toalla...
- No, no, hermanito… no, tranquilízate – Marcelo se había asustado con las palabras de Daniel.
- Te llamo por que sos mi mejor amigo, y hay decisiones demasiado importantes… y esto es lo último… el final, se termina.
- Pero, no entiendo Dani, no hagas boludeces… hablemos… contame…
- Es que yo vengo aguantando mucho Marcelo… vos sabés… vos estuviste siempre al lado mío… cuando hace tres meses se murió mi vieja fue durísimo, pero terminé entendiendo que son cosas de la vida, que la muerte es irremediable, siempre tengo presente tus palabras, de que sería injusto morirse antes que las madres por que eso las haría sufrir, que un buen hijo tiene que saber asumir el dolor… - Daniel estalló en llanto…
Marcelo mantenía el silencio… no sabía bien que decir y tenía miedo de embarrarla si decía una palabra de más. Daniel continuó:
- Cuando Alicia me dejó hace un mes también la sufrí loco… es cierto que ya venía todo mal, pero terminar una relación de tantos años es terrible igual… la sensación de soledad opresiva es tremenda… me daban ganas de salir corriendo a buscarla y decirle que sí, que tenía razón, que todo lo que ella quisiera yo lo cambiaría, aunque opinara lo contrario… nada me importaba, sólo quería no sentirme solo… la soledad era la peor tortura… - Daniel hablaba entre hipos y sollozos – pero ahí estabas vos, para ayudarme, para hacerme entender que nunca es cierta la frase más vale malo conocido que bueno por conocer… que siempre es preferible sentirse mal buscando algo bueno que sentirse mal aceptando lo malo como natural… - Daniel no podía contener un gimoteo casi histérico.
- Bueno Dani, pero aguantá… yo en dos minutos estoy en tu casa y hablamos tranqui… aguantá ….
- No, no – Interrumpió Daniel - ni te gastes loco… yo llamo sólo para agradecerte… vos sos el único que ha sabido darme una mano, que me escuchó y me aconsejó sin esperar nada a cambio…
Hace dos semanas me quedé sin laburo y vos me pusiste en contacto con la gente esa de la casa de repuestos, y ahora estoy trabajando de vuelta… Marcelo, vos sos más que un hermano para mí, pero ahora ya no hay retorno… esto es demasiado… ya nada tiene sentido… ni me importa si lo tiene y yo no lo encuentro… no hermano, yo no busco más nada… que se cague todo…
Me da pena no tener un arma así todo sería más rápido…
Pero ya voy a encontrar una forma… no quiero que esto sea trágico para vos… quiero que te quedes con toda mi colección de autitos Piluqui… cuidalos por favor… chau… chau…. – Daniel no pudo seguir hablando abrumado por el llanto incontrolable.
- No… Pará – Las palabras se trababan en la lengua de Marcelo, estaba completamente sorprendido y asustado por la situación – No hagas nada por favor… no entiendo… por lo menos explicame… contame… por favor… en serio Dani… en serio, no me hagas sentir tan mal… creo… creo que me merezco una explicación…
Durante diez segundo se sentían solo los suspiros y lloriqueos de Daniel en la línea… Marcelo no tenía más palabras para decir.
- No podés decirme eso – Casi gritó Daniel – no podés venir a decirme que no entendés nada… no te hagás el boludo – El tono de Daniel iba subiendo en furia, como si empezara a dirigir su enojo hacia el pobre Marcelo que seguía sin entender nada – cualquiera puede decirme que no entiende, pero no vos… nos conocemos demasiado, nos gustan las mismas cosas… no podés hacerte el sota… sabés bien que esto no da para más…
- No chabón… - Marcelo intentó defenderse – no entiendo nada… te juro por lo que más quiero que no entiendo un carajo de qué es lo que te pasa….
- ¡Ah Bueno! – Daniel se puso furioso – Al final sos un gil de mierda… ¿Cómo me decís a mí que no entendés nada? Yo no puedo creerlo… en serio no puedo… listo, esto colmó el vaso…
- Pará pelotudo, pará… - Marcelo ya empezaba a enojarse también - ¿Me querés decir claramente que mierda te pasa?
- ¡¡¡OCHO AÑOS!!! ¿Te parece poco? Ocho años sin jugar un mundial… me quiero matar ya, loco… ¿Cómo mierda podemos quedar afuera? Esto es demasiado… lo único que podía darme esperanza en este universo de mierda ahora sólo significa más tristeza… listo viejo, para mí se acabó todo…



lunes, 7 de septiembre de 2009

Y por qué nos exigimos tanto nosotros?




Por Chinete

Solo por descargar la angustia, la bronca y el dolor que me produce en particular perder un partido contra los brasileños es que comenzaré a explayar algunas observaciones. Me calenté la segunda vez que Kaká le recriminó a Mascherano todos los roces que éste le proponía creyendo que con una victoria nuestra y una anulación total del mediocampista del A. C. Milan todos sus lauros se borrarían de la memoria del mundo futbolero.
La terrible cara de sobrador que tiene Luis Fabiano tampoco fue posible borrarsela, y es mas, él se mofó de nosotros en el temible ¡¡¡Gigante de Arroyito!!!
Pero manteniendo intacta la confianza de que esta selección llega al Mundial, y el sueño de que va a ser campeona por tercera vez en su historia de la mano de Diego y los zigzagses de Lionel Messi.
Y manteniendo el hilo conductor del fútbol y haciendo un análisis paralelo, salvando las diferencias por supuesto, con el equipo de fútbol amateur Pelotillehue y la selección argentina en la cantidad de errores básicos tanto en la marca como en la proyección del juego. En el equipo en el que juego, en el que todos somos mucho más que jugadores frustrados y que por algo estamos jugando acá, los de adelante le recriminan fuertemente los desaciertos y desatinos ocurridos en la defensa aurinegra, siendo que las vimos este último sábado por la noche con gente como Heinze que gana 1,5 millones de Euros por temporada, Otamendi revelación del torneo y un defensor con una gran proyección a futuro, Seba Domínguez que jugó en importantes equipos de Argentina (Newell´s campeón con el Tolo, Estudiantes y el último Vélez campeón), Brasil y México o el Pupi Zanetti que lleva años en el Inter y más plata que el matrimonio K. Los de atrás les exigimos a los delanteros que la metan y no se coman tantos goles, cuando no lo pudieron hacer ni Tevez (multicampeón con Boca, Corinthians y Manchester United), Messi (es mucho describir todos los títulos que tiene), el kun Agüero y el único amargo de los Milito. En el banco no tenemos al Diego en la conducción (aunque fiestas no le faltan al armador de nuestro equipo) pero si sabemos a lo que queremos jugar. Medio a la cagona pero sabemos que el equipo es un todo y no una reunión de megaestrellas galácticas del fútbol en donde los egos chocan de tan grandes que son. El equipo por sobre todas las cosas, no hay estrellitas sino un grupo de mediocres intentando ser jugadores.
Si las cosas salen como sueño siempre, ambos equipos saldremos campeones. Sino ellos brillaran en sus clubes como megaestrellas y nosotros volveremos a ser los mismos japoneses de siempre.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Efecto Mariposa

Por Chinete


- Don Ramón, el diagnóstico para el dolor de estómago que ud. acusa es a razón de una gran úlcera en la pared estomacal. Este tipo de laceraciones internas generalmente se producen a causa de momentos de ansiedad, estrés o aguda angustia prolongada. Otro motivo puede ser por deficiencia adquirida o heredada, la cuál descartamos ya que la biopsia realizada nos mostró la salud y buena consistencia de dicha pared estomacal. El tratamiento es bastante simple pero llevará tiempo…
Trataba de explicarme el doctor para poder optar entre riguroso cuidado y medicinas varias o cirugía que no era completamente eficaz.
Cirugía de ningún modo.
Posibles causas…intento saber ¿Qué?, ¿quién? o ¿como pasó?
Tal vez a los cincuenta años muchos de los detalles de la vida se pierden en el camino irrecuperable del pasado. No sé, tal vez, para otros. Pero para mí no, no para mí. Debo hacerme un análisis retrospectivo. Piensa, piensa cuál pudo ser la causa.
Tres posibilidades me dijo el doctor:
-Ansiedad: Tal la vez que más ansioso estuve creo que fue en la previa del nacimiento de mi primogénita. Tal vez, pero una situación con un final más que esperado y premeditado y nunca mucho más que la espera de alguna nota en la facultad. Descartado.
-Estrés: Imposible, amo mi trabajo, mi vida y a mi familia. Y nunca, por lo menos nunca me enteré, tuve sobresaltos. Mi permanente caída de cabello se debe a una cuestión genética y nada relacionada con la presión de la vida. No ha lugar.
Angustia prolongada: No he sufrido dolencia alguna ni pérdida tan calamitosa. Incluso el deceso de mi segunda esposa fue muy rápido; se cayó desnuda del balcón al tratar de ayudar a salir a su amante cuando yo estaba llegando. ¡Se lo merecía la muy perra!
Debe ser genético o habré comido vidrio. No puedo encontrar algo evidentemente causante de mi dolencia. O alguna situación en el cuál se reúnan las tres causas…
-¿…?
-¿…?
¡Ya sé! Ahora puedo recordar…ese campeonato hace veinte años atrás. ¡Como no haberlo asociado antes!
Padecí una terrible angustia desde la mitad del torneo por no poder definirlo. Esa desesperación se acrecentaba a medida que se acercaba el final del campeonato. La ansiedad me devoraba el cerebro y mis pensamientos eran nulos antes del último partido. No podía sacar de mi mente ambos pensamientos: derrota y frustración o victoria y eterno regocijo de las mieles del éxito. Al estrés no lo reconocí en ese momento, pero recuerdo que días después caí en cama agotado y psicológicamente relajado. Esa fue la ocasión y este es el resultado para tal padecimiento.
Amarga derrota por la mínima diferencia. Hicimos todo lo posible por no ganarlo, creamos innumerables situaciones para anotar pero ellos con una sola nos ganaron. Vi el partido desde afuera, ni siquiera entré. Nunca me sentí peor. Tal vez por eso trate de no recordarlo nunca más.