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| Las consecuencias de la falta de cuidado ocular... |
A mi amigo el Casi Tuerto.
Cuando se nos
acabó la cuerda o las posibilidades de jugar en un nivel federado (que nunca
fueron demasiadas, vamos a ser sinceros), decidimos con mi grupo de amigos
descansar en las apacibles exigencias del Torneo de Futbol “Don Pedro”.
Grandulones,
imán de lesiones, futbolistas frustrados, un conjunto de características que
nos unieron para derrapar penosamente con otros equipos en casi las mismas
condiciones.
Padeciendo para
juntar los once sábado a sábado, un día llegó al equipo “El Tuerto” ManSini, amigo
del primo de un amigo de alguno de los que jugábamos.
“El Tuerto”
era tuerto de verdad. El ojo derecho era una bola blanca que parecía sin vida.
… Y ahí
arrancó la historia.
Acostumbrados
a la adrenalina del fondo, siempre sufriendo para no descender, con la llegada
del “Tuerto” las cosas empezaron a cambiar.
Su aspecto de
Metedor de Pata, al estilo del Toro Acuña que supo brillar en el Rojo de
Avellaneda, sus pocos pelos largos hasta los hombros con pronunciados oasis de
cuero cabelludo en la cabeza, su panza acusadora gracias a las remeras
ajustadas que teníamos, no nos haría nunca suponer su capacidad para el fútbol.
Era un
enganche nato. Si bien no tenía velocidad, ni un gran manejo del balón, ni una
pegada soberbia, ni nada que lo hiciera parecer haber jugado al fútbol alguna
vez, pelota que agarraba iba en una cortada segura hacia un compañero.
Pero eso no
sería lo trascendente.
El punto
destacado era que “El Tuerto” no parecía nunca estar mirando al compañero que
recibiría el pase.
“La Tanqueta”
Solís y El “Aguilucho” Martinez, nuestros delanteros, se acostumbraron a
apostarse bien sobre los costados y correr en diagonal cada vez que “El Tuerto”
ManSini tenía el balón en sus pies.
Se cansaron de
hacer goles así.
Los defensores
rivales (casi tan panzones y lentos como “El Tuerto”), llevaban sus cuerpos con
acoplado hacia el lugar al que todo hacía suponer que iba a dirigirse el pase,
para encontrarse con que “El Tuerto”, indefectiblemente, mandaba la pelota para
el otro lado.
En ese camino
y con muy poquito más, nos encontramos en el pelotón de arriba del campeonato.
No con demasiadas esperanzas de salir campeones, pero aliviados de no tener que
pelear el descenso. Para nuestras nulas habilidades deportivas eso era mucho de
lo que enorgullecerse.
Todos teníamos
en claro que “El Tuerto” había sido el único responsable de esto.
Una noche de
asado, en la que ya todos habíamos tomado alguna copa de más, Guillermo
Posaderas, nuestro dudoso zaguero central, empezó a cargarlo al “Tuerto”.
Más por pudor
que por falta de curiosidad, nadie le
había preguntado nunca cómo había perdido el ojo, ni había hecho
referencia al tema.
Pero Guille
(pasado de Bordolino Tinto Carlón), perdió su freno pudoroso.
- Che, “Tuerto” – se mandó sin aviso previo
- ¿Cómo carajo hacés para hacer los pases
sin mirar? Mirá que eso es difícil con los dos ojos, pero con uno… la mierda…
Silencio
generalizado al lado de la parrilla, en parte por lo inesperado de la salida, y
en parte porque todos nos hacíamos la misma pregunta.
- Además, no te ofendas, pero cuando te movés
parece que te vas a llevar la pelota por delante en cualquier momento… tenés la
misma capacidad de sincronización que “El Fanta” Moscheli – risas
contenidas por la referencia al más torpe de los jugadores del equipo.
Envalentonado
por el vino y por la expectación que generó, Guille le metió para adelante.
- ¿Cómo llegaste a hacerte “El Tuerto”
ManSini?
El silencio se
hizo palpable.
“El Tuerto”
miró a la parrilla y luego de unos segundos callado, dijo:
- Ahora “el Palote” Ollos acaba de meter las
manos en los bolsillos de la campera…
Todos, menos “El
Tuerto” ManSini, giramos a ver a “Palote”, que estaba al otro lado del tablón.
Al principio
no entendimos nada.
- Ahora sacó la mano derecha, y se la pasó por
la cara – siguió describiendo “El Tuerto”.
Todo esto lo
decía sin, al parecer, estar mirando al Palote.
- ¡¡UUHHH!! - Tiró “el Caramelo” Yil – Pará, ManSini, no te des vuelta… adiviná
cuantos dedos te muestra el Palote.
Palote elevó
dos dedos de la mano derecha.
- Dos – Dijo “El Tuerto”.
Palote sacó
dos de la mano derecha y tres de la izquierda.
- Cinco – acertó “El Tuerto”.
Todos nos
quedamos pasmados.
- No sean boludos – Dijo ManSini – No soy adivino. Lo que pasa es que en realidad no soy tuerto…
este ojo – se señaló el ojo chusco – es
producto de un accidente en culopatín… cuando corría en la Liga Huinculense de
Descenso por Barda…
Me choqué de frente contra el culo de uno de
los referís y me quedó así… pero no es que perdí el ojo, sino que se me fue
para el costado… y ahora tengo como un súper poder: LA VISTA LATERAL… puedo
apuntar la cabeza para un lado y estar viendo perfectamente para el otro…
Eso explicaba
un montón de cosas.
El tema quedó
ahí, como una buena anécdota… y el tiempo pasó.
Los rivales
empezaron a captar nota del juego del “Tuerto” y le tomaron el tiempo… en
términos futboleros, ya no cagaba a nadie…
Volvimos al
fondo de la tabla, que nos esperaba con los brazos abiertos.
Hasta que un
día llegó al equipo “La Garza” Liniers.
¡Eso era un
jugador! Estampa esbelta, peinado y facha a lo Cristiano Ronaldo, carrilero con
ida y vuelta… lo que se dice, completito.
Con “La Garza”
el equipo retomó un camino de ascenso. Pero el pobre “Tuerto”, que supo ser
héroe unas fechas antes, quedó relegado al grupo general de los que dábamos
lástima sábado a sábado.
En eso
andábamos cuando, un sábado como todos, “La Garza” estaba a punto de rematar al
arco, con un destino casi seguro de gol, cuando “El Tuerto”, torpe como nunca,
se cruzó delante del balón, sin que pueda explicarse muy bien la razón.
La mala suerte
(y la tosquedad del “Tuerto”) quiso que la pelota le pegara en su ojo con Vista
Lateral…
“El Tuerto”
cayó redondo en la cancha. Todos nos asustamos y corrimos a ver que le pasaba.
Luego de unos
segundos “El Tuerto” reaccionó, llegó la ambulancia y se lo llevó. Como éramos
once justos nadie fue a acompañarlo.
Cuando volvimos
a verlo tenía el ojo vendado y nos contó que capaz que, ahora sí, lo perdía
definitivamente.
A las dos
semanas le dieron el alta y volvió a las canchas. Lo único que nos dijo fue
“Perdí la Vista Lateral”… nadie quiso incomodarlo preguntándole más.
Un poco por
lástima, un poco porque estábamos justos y otro poco por reconocimiento a su
fugaz gloria, lo pusieron de titular.
Ese día nos
tocó en “Cancha Lisa” un predio que había sabido ver nuestros mejores partidos.
Ese partido “La Garza” hizo un desparramo de novela, la rompió… y “El Tuerto”…
bueno, “El Tuerto” parecía estar todavía bajo los efectos de las drogas que le
habían metido las dos semanas anteriores.
Un sonámbulo
en la cancha, eso parecía. Hasta que de repente le llegó una pelota hacia el
centro del área grande rival, como nunca había hecho, la paró perfecta, y sin
siquiera moverse, le metió un tacazo que la clavó justo al lado del palo
derecho.
Todos quedamos
estupefactos, había sido un golazo… ¡y el día que “El Tuerto” regresaba a las
canchas!
Corrimos a
abrazarlo como si fuera el gol del campeonato.
Cuando terminó
el partido, y entre la joda generalizada que regala la victoria, “El Momia”
Onoria le tiró al Tuerto:
- Qué golazo, cabeza… y sin siquiera mirar…
impresionante.
El boludo del
Momia tenía menos delicadeza que un intento de rabona del Quique Hrabina, ni se
percató que ManSini acababa de perder el ojo.
Otra vez,
silencio generalizado.
ManSini se
paró, muy serio y dijo:
- En realidad no es tan así… digamos que no
fue, exactamente, que “perdí” el ojo…
Todos nos
quedamos tiesos.
- La verdad es que – continuó “El Tuerto”
– como la otra vez, el golpe de “La Garza”
me cambió el ojo de foco…
Nadie sabía a
esta altura en qué iba a terminar el relato.
- Lo que pasó… – dijo dubitativo ManSini
- es
que, con el pelotazo, el ojo… bueno…. el ojo se me acomodó en… - El Tuerto estaba
nervioso- , bueno… se me acomodó en el
agujero del culo…
No sabíamos si
estaba jodiendo o no, por las dudas nadie emitió sonido.
- Es algo raro, – siguió “El Tuerto” – y en realidad no molesta demasiado… el único
problema es la cantidad de guita que tengo que gastar en colirio cada vez que
voy a cagar…

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